Ciudad de México. El Instituto Nacional de Geriatría (INGER) hizo un llamado a no considerar como normales los trastornos del sueño en las personas adultas mayores, al señalar que, aunque el descanso cambia con el envejecimiento, muchas alteraciones pueden estar relacionadas con enfermedades físicas, problemas de salud mental o hábitos cotidianos que pueden ser diagnosticados y tratados.
El especialista en Psicogeriatría del Servicio de Psiquiatría Geriátrica del INGER, Rodrigo Gómez Martínez, explicó que el sueño desempeña un papel fundamental en la salud física y emocional, por lo que dormir mal de forma constante puede favorecer la aparición de ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.
Dormir menos no siempre es consecuencia de la edad
El experto indicó que, conforme avanza la edad, es habitual que el sueño sea más ligero y disminuya el tiempo en las fases profundas; sin embargo, aclaró que esto no significa que todas las molestias relacionadas con el descanso deban atribuirse al envejecimiento.
Añadió que la falta de sueño reparador puede afectar la memoria, la atención y otras funciones cognitivas, además de disminuir el desempeño en las actividades diarias. También advirtió que muchas personas intentan compensar el cansancio con siestas prolongadas durante el día, lo que puede empeorar el problema al alterar aún más el ciclo del sueño.
INGER realiza evaluaciones integrales para detectar las causas
Para identificar el origen de los trastornos del sueño, el Instituto Nacional de Geriatría realiza valoraciones integrales que analizan tanto el estado de salud como los hábitos cotidianos de cada paciente.
Durante la evaluación, los especialistas revisan aspectos como:
- Horarios de alimentación y toma de medicamentos.
- Consumo de líquidos.
- Nivel de actividad física.
- Rutinas antes de dormir.
- Tiempo que tarda la persona en conciliar el sueño.
- Frecuencia de despertares nocturnos.
- Actividades que realiza en la cama.
El instituto destacó que acciones aparentemente inofensivas, como ver televisión, usar dispositivos electrónicos o consumir alimentos antes de dormir, pueden afectar la calidad del descanso.
Entre 20 y 40% de los adultos mayores presenta síntomas de insomnio
Rodrigo Gómez Martínez señaló que la mayoría de los pacientes que llegan al Servicio de Psiquiatría Geriátrica lo hacen por otros problemas de salud mental, y es durante la valoración cuando se detectan alteraciones del sueño.
De acuerdo con estadísticas internacionales, entre 20 y 40% de las personas adultas mayores presentan síntomas importantes de insomnio. En la experiencia del INGER, entre 5 y 10% de los pacientes padecen trastornos primarios del sueño, mientras que el resto presenta alteraciones derivadas de enfermedades como la depresión o los trastornos de ansiedad.
Cuando se identifica una causa específica, el instituto ofrece tratamientos personalizados que pueden incluir psicoterapia, medicamentos y programas de psicoeducación, con el objetivo de mejorar tanto el descanso como la calidad de vida.
Recomiendan hábitos saludables para mejorar el descanso
El Instituto Nacional de Geriatría recordó que adoptar hábitos saludables puede favorecer un sueño de mejor calidad en la vejez. Entre las principales recomendaciones destacan:
- Mantener horarios fijos para dormir y despertar.
- Realizar actividad física de manera regular.
- Limitar las siestas a menos de una hora.
- Reducir el consumo de cafeína, alcohol, nicotina y líquidos antes de acostarse.
- Llevar una alimentación equilibrada con horarios definidos.
- Mantener una vida social activa y realizar actividades que estimulen las funciones cognitivas.
Finalmente, el INGER invitó a las personas adultas mayores y a sus familiares a acudir a valoración médica cuando las alteraciones del sueño sean persistentes, ya que un diagnóstico oportuno contribuye a preservar la salud, la autonomía y una mejor calidad de vida.













