Tumor pulmonar maligno del papa León XIV fue extirpado por completo y no requerirá tratamiento adicional

El papa León XIV no necesitará someterse a ningún tratamiento adicional tras la cirugía de urgencia en la que le fue extirpado un tumor maligno del pulmón la semana pasada en Roma. Así lo confirmó el Vaticano este miércoles por la noche, luego de recibir los resultados de los estudios médicos posteriores a la intervención.

En un comunicado, la Santa Sede informó que los análisis histológicos y de biología molecular realizados al tejido extraído confirmaron la presencia de un adenocarcinoma pulmonar localizado. Una evaluación oncológica posterior determinó que no era necesario recurrir a terapias complementarias.

Los resultados fueron favorables, ya que indican que la cirugía fue suficiente para tratar el tumor. De esta manera, el pontífice estadounidense no tendrá que recibir quimioterapia, radioterapia ni inmunoterapia.

La noticia pone fin a varios días de incertidumbre sobre el estado de salud del Papa y el futuro inmediato de su pontificado. La preocupación comenzó el pasado 11 de octubre, cuando se anunció que sería intervenido quirúrgicamente, y se mantuvo hasta este miércoles, pese a que recibió el alta hospitalaria el sábado anterior.

Tras abandonar el hospital Gemelli, la atención se centró en los resultados de las pruebas, que llegaron ocho días después de la operación, antes de lo previsto. El principal temor era que aún existieran células cancerosas en su organismo, lo que habría hecho necesario iniciar tratamientos adicionales capaces de afectar su salud y su actividad al frente de la Iglesia católica. Sin embargo, los resultados descartaron esa necesidad, lo que generó alivio en el Vaticano.

El viaje a Sudamérica, cada vez más probable

La evolución favorable de León XIV también incrementa las posibilidades de que realice su próximo viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, programado del 6 al 17 de noviembre. Aunque el Vaticano había mantenido la gira en su agenda, la incertidumbre sobre la recuperación del pontífice había generado dudas acerca de su realización.

El itinerario contempla una agenda exigente: 14 vuelos, incluidos dos trayectos en helicóptero, y la pronunciación de 36 discursos. Además, está prevista una visita a Cusco, ciudad situada a unos 3,300 metros sobre el nivel del mar, cuya altitud podría representar un desafío para la respiración del Papa durante su recuperación.

Precisamente, uno de los motivos para realizar la operación con anticipación era permitirle disponer de aproximadamente tres semanas de recuperación antes de volver a viajar en avión.

El cirujano Stefano Margaritora, responsable de la intervención, había señalado que no existían impedimentos médicos que le prohibieran realizar el viaje, independientemente de los resultados de los análisis posteriores.

El especialista también estimó que la recuperación física completa tras una cirugía de este tipo suele requerir alrededor de dos semanas. Como para entonces ya había transcurrido casi una semana desde la operación, consideró que el pontífice podría recuperarse por completo en unos diez días.

Perú espera la confirmación del Vaticano

Pese a las buenas noticias sobre su salud, la visita del Papa a Perú todavía no está confirmada oficialmente. La presidenta peruana, Keiko Fujimori, informó que su Gobierno continúa a la espera de una respuesta definitiva del Vaticano sobre el viaje, previsto del 11 al 16 de noviembre.

Durante una visita de trabajo a la región amazónica de Ucayali, la mandataria expresó su confianza en la recuperación del pontífice y destacó que los reportes y las imágenes difundidos desde la Santa Sede muestran una evolución favorable.

Fujimori señaló que las autoridades peruanas seguirán preparándose para recibir a León XIV, aunque reconoció que la decisión final corresponde al Vaticano.

Perú será la segunda parte de la gira sudamericana, con seis días de actividades programadas en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa.

La visita tendría un significado especial para el pontífice, quien vivió más de 20 años en el país y desarrolló allí una parte fundamental de su trayectoria religiosa. Durante ese periodo pasó de desempeñarse como misionero a ocupar el cargo de obispo y, posteriormente, obtuvo la nacionalidad peruana en agosto de 2015.

Su posible regreso representa, por tanto, un reencuentro con el país que marcó profundamente su vida personal y apostólica.

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