Un tribunal de Nuevo México impuso este miércoles una multa de 25 mil millones de dólares a Meta, empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, por presuntamente engañar a sus usuarios sobre la protección de sus datos personales y permitir el acceso ilegal a información de 87 millones de estadounidenses, utilizada por la campaña presidencial de Donald Trump en 2016.
El caso está relacionado con Cambridge Analytica, una consultora británica que colaboró con la primera campaña presidencial del magnate estadounidense y que obtuvo, sin el consentimiento de los afectados, información personal de millones de usuarios de Facebook para dirigirles publicidad política, de acuerdo con el Departamento de Justicia de Nuevo México.
Las revelaciones sobre las actividades de Cambridge Analytica salieron a la luz en 2018 y provocaron un escándalo internacional sobre la privacidad digital, el uso de información personal por parte de las redes sociales y su influencia en los procesos electorales.
Durante el proceso judicial, el jurado determinó que Facebook realizó declaraciones engañosas sobre las personas y empresas que podían acceder a los datos de sus usuarios, así como sobre las medidas implementadas para proteger esa información.
Además, consideró que la compañía de Mark Zuckerberg no actuó adecuadamente para combatir la desinformación y los discursos de odio dentro de su plataforma, una de las redes sociales con mayor número de usuarios en el mundo, con más de 3 mil millones de cuentas.
El jurado identificó como engañosas 26 declaraciones difundidas por Meta entre 2010 y 2021. Entre ellas figuraban afirmaciones realizadas por el propio Zuckerberg, director ejecutivo de la compañía, y por Sheryl Sandberg, quien se desempeñó como directora de operaciones.
En la sentencia, el juez Francis Mathew señaló que las prácticas cuestionadas se extendieron durante años y fueron comunicadas de manera sistemática al público, por lo que afectaban aspectos fundamentales del modelo de negocio de Facebook.
De acuerdo con el fallo, la empresa mantuvo sus promesas sobre la protección de datos pese a las advertencias internas acerca de las dificultades para cumplirlas. Asimismo, permitió que determinados socios comerciales conservaran el acceso a información personal que, según había anunciado, dejaría de compartir.
La resolución sostiene que estas decisiones estuvieron relacionadas con el interés de la compañía por preservar sus ingresos provenientes de la publicidad personalizada, un negocio que depende en gran medida del uso de datos para segmentar anuncios.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad de las grandes plataformas digitales en el manejo de información personal y la necesidad de garantizar mayor transparencia sobre el uso de los datos de sus usuarios.






