El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) adjudicó, sin licitación, un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil guantes capaces de administrar descargas eléctricas, una nueva herramienta de uso de la fuerza que la agencia contempla emplear para someter a personas que se resistan durante arrestos, traslados o disturbios en centros de detención, informó CBS News.
El contrato, firmado el miércoles y hecho público este jueves, tendrá una duración de seis meses y fue otorgado a Compliant Technologies LLC, una empresa con sede en Kentucky. Cada guante tendrá un costo de 2 mil 495 dólares, mientras que el acuerdo también contempla equipo adicional y servicios relacionados.
Los dispositivos, denominados GLOVE (Generated Low Output Voltage Emitter), tienen la apariencia de guantes convencionales, pero incorporan un mecanismo eléctrico que puede ser activado por el agente. Al entrar en contacto directo con la piel, el dispositivo genera una descarga eléctrica dolorosa con el objetivo de lograr que la persona obedezca las instrucciones.
De acuerdo con los documentos de adquisición, ICE clasificó los guantes como “dispositivos conductores de distracción y desescalada” y los presentó como una alternativa de menor impacto frente al uso de armas de fuego u otros métodos de fuerza.
La agencia señaló que los dispositivos podrían utilizarse cuando una persona presente resistencia activa o pasiva y los agentes necesiten tomar el control de la situación de manera rápida.
ICE defiende la compra
ICE argumentó que actualmente no dispone de un dispositivo de uso de la fuerza sin armas que permita a sus agentes responder ante situaciones de resistencia o violencia. Según la agencia, los nuevos guantes podrían contribuir a disminuir el uso de la fuerza física y evitar que determinados enfrentamientos escalen hasta el empleo de armas potencialmente letales.
Los documentos de contratación establecen que los dispositivos deberán utilizarse de acuerdo con las políticas de la agencia, los requisitos de capacitación y los mecanismos de rendición de cuentas correspondientes.
Sin embargo, la documentación no especifica cuáles serán las salvaguardas concretas ni detalla los procedimientos que se utilizarán para supervisar y revisar el empleo de los guantes durante las detenciones.
Legisladores y organizaciones civiles cuestionan adquisición
La compra generó críticas de legisladores demócratas y organizaciones defensoras de los derechos civiles, que cuestionaron el uso de un dispositivo capaz de provocar dolor mediante descargas eléctricas en el contexto de detenciones civiles relacionadas con asuntos migratorios.
La senadora demócrata Catherine Cortez Masto, de Nevada, junto con otros 15 senadores de su partido, pidió a ICE cancelar la adquisición.
Los legisladores expresaron preocupación por la proporcionalidad en el uso de la fuerza, los posibles riesgos para la salud, los derechos constitucionales de las personas detenidas y la supervisión de los agentes.
También solicitaron información sobre las circunstancias específicas en las que podrán utilizarse los guantes, las medidas de seguridad contempladas, la capacitación que deberán recibir los agentes y los mecanismos para revisar posteriormente cada uso del dispositivo.
Seguridad Nacional respalda la adquisición
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió la decisión y acusó a sus críticos de intentar limitar las herramientas disponibles para que los agentes federales puedan protegerse durante sus labores.
Un portavoz señaló que ICE evalúa de manera constante las necesidades de su personal y aseguró que cualquier tecnología empleada por la agencia debe cumplir con las políticas internas y las normas aplicables al uso policial de la fuerza.













