El expresidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, manifestó su inconformidad luego de que el popular Pato Merlín fuera nombrado embajador oficial de la Ciudad de México rumbo a la Copa del Mundo 2026, al considerar que la familia que lo cuida debería recibir una compensación económica por la utilización de su imagen.
Merlín, un pato de raza pekín que se volvió viral en redes sociales, se ha convertido en uno de los personajes más inesperados y queridos del ambiente mundialista en México. Su historia, surgida en las calles de la capital del país, ha trascendido fronteras y lo ha colocado como un símbolo espontáneo de la hospitalidad y el entusiasmo de los aficionados mexicanos.
A través de sus redes sociales, Calderón reconoció el impacto mediático que ha alcanzado el ave y cuestionó que la popularidad generada alrededor de su imagen no represente un beneficio directo para la familia que lo ha cuidado y promovido desde un inicio.
“Deberían darle regalías o un buen apoyo económico, con todo el dinero que está haciendo la FIFA, muchos medios del mundo y otros con la imagen del Pato Merlín”, escribió el exmandatario.
Posteriormente, añadió un comentario que rápidamente se viralizó entre los usuarios de las redes sociales.
“No puede ser que su dueño, ese chavito que lo ha educado, se quede después del Mundial sin otra opción que ayudarle a su mamá a vender agua en la calle. ¡Móchense!”, publicó.
Merlín alcanzó la fama gracias a los videos y fotografías compartidos por su familia mientras recorría las calles de la Ciudad de México vestido con la camiseta de la Selección Mexicana y acompañando a sus cuidadores en la venta de agua en la vía pública.
La historia conectó de inmediato con miles de aficionados nacionales y extranjeros, quienes adoptaron al ave como una representación auténtica del ambiente festivo que rodea la celebración del Mundial 2026.
Su creciente popularidad ha llevado a que su imagen trascienda las redes sociales y forme parte de la narrativa cultural que acompaña la organización del torneo, convirtiéndolo en una de las figuras más peculiares y entrañables de la justa mundialista.







