El nuevo examen UNAM agosto ya tiene ruta, fechas y sedes. La Universidad Nacional Autónoma de México aplicará otra vez la prueba de ingreso a licenciatura del 12 al 19 de agosto de 2026, ahora en formato presencial y en cuatro ciudades: León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. La decisión llega después del caos que dejó el primer proceso en línea, un experimento que terminó bajo sospechas de fraude y que obligó a la institución a rehacer buena parte del calendario para el alumnado de nuevo ingreso. (elpais.com)
La nueva aplicación no es un simple ajuste administrativo: es la maniobra con la que la UNAM busca recuperar credibilidad en uno de los concursos más competidos del país. El rector Leonardo Lomelí ordenó revisar a fondo el proceso, se integró una comisión técnica y, días después, la universidad suspendió provisionalmente inscripciones y entrega de documentos para primer ingreso mientras definía cómo corregir el problema sin echar por la borda el principio de equidad. (dgcs.unam.mx)
En pocas palabras: sí, habrá examen otra vez, sí será presencial y sí cambiará los tiempos para miles de aspirantes. Para quienes estaban pegados al celular esperando instrucciones claras, al menos ya hay una certeza: la semana del 12 al 19 de agosto será decisiva para saber quién entra realmente a la UNAM por concurso de selección en este ciclo 2026-2027. (elpais.com)
Fechas, sedes y a quiénes alcanza la nueva aplicación
La ventana oficial para el nuevo examen va del martes 12 al miércoles 19 de agosto de 2026. No se aplicará al mismo tiempo en todas las sedes: la logística será escalonada, con jornadas sucesivas en León, Oaxaca y Tijuana, para cerrar con las últimas tres jornadas en Ciudad de México. Ese detalle importa porque desmonta la idea de una sola fecha masiva y deja claro que cada aspirante deberá revisar con lupa su cita, sede y día exacto en los canales oficiales de la universidad. (elpais.com)
La repetición no será para todo el universo que originalmente presentó la prueba. De acuerdo con la información difundida alrededor de la nueva convocatoria, cerca de 58 mil aspirantes son los llamados a esta etapa extraordinaria, mientras que alrededor de 100 mil personas quedaron descartadas porque no obtuvieron plaza o no alcanzaron el umbral de puntaje que, en años previos, habría permitido competir de verdad por un lugar. Es decir, la UNAM optó por repetir el examen solo entre quienes todavía tienen posibilidades reales de ingreso conforme al comportamiento histórico de los puntajes mínimos. (elpais.com)
Ese filtro explica por qué el anuncio generó reacciones encontradas. Para un sector de aspirantes, la medida corrige una prueba que quedó bajo sombra desde el primer momento; para otro, reabre una carrera agotadora que ya creían terminada. A partir del miércoles 5 de agosto, además, los interesados pueden consultar en listados oficiales los puntajes mínimos requeridos por programa y modalidad para saber si deben volver a presentarse. En una competencia donde carreras como Medicina, Derecho o ingenierías suelen definirse por márgenes mínimos, cada acierto vuelve a pesar como si fuera oro puro. (elpais.com)
También hay una señal política y operativa detrás de las sedes elegidas. León, Oaxaca, Tijuana y la capital del país dibujan una aplicación de alcance nacional que intenta responder al tamaño del problema sin concentrar otra vez toda la presión en Ciudad Universitaria. La UNAM no solo está reponiendo una prueba; está montando, en cuestión de días, un dispositivo extraordinario para miles de jóvenes que dependen de una sola evaluación para entrar a alguna de las licenciaturas más demandadas de México. (elpais.com)
Por qué la UNAM tuvo que mover todo
Para entender el tamaño del enredo hay que volver a julio. El 17 de julio de 2026, la UNAM publicó los resultados del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura. La propia universidad informó que 191 mil 306 personas se registraron y que 158 mil 712 presentaron el examen. También señaló que el proceso de ingreso de 2 por ciento de las personas participantes fue cancelado por conductas contrarias a la convocatoria y a la legislación universitaria. En paralelo, presumió que era la primera vez que el examen de licenciatura se realizaba en línea, con apoyo de herramientas basadas en inteligencia artificial para monitoreo y verificación. (dgcs.unam.mx)
Lo que en papel sonaba a modernización rápida se convirtió en una crisis de confianza. La cancelación de exámenes, las dudas sobre el monitoreo, la circulación de versiones sobre trampas y la percepción de que no todos compitieron en igualdad de condiciones hicieron estallar el proceso apenas se publicaron los resultados. El 21 de julio, el rector Leonardo Lomelí Vanegas instruyó la elaboración de un informe detallado sobre el concurso y anunció la integración de una comisión técnica de expertas y expertos para revisar datos, procedimiento y resultados. La señal fue clara: la universidad reconocía que el conflicto no podía resolverse solo con comunicados de trámite. (dgcs.unam.mx)
Tres días después, el 24 de julio, la UNAM dio otro paso que confirmó la gravedad del momento: suspendió provisionalmente los trámites de entrega documental e inscripciones para el primer ingreso a licenciatura del ciclo 2026-2027/1. La institución explicó que la pausa permanecería vigente hasta que la comisión técnica presentara conclusiones y recomendaciones, con el argumento de salvaguardar certeza para todas las personas participantes y garantizar que las actuaciones institucionales se realizaran con apego a la legislación universitaria. Cuando una universidad detiene su calendario de ingreso a días del arranque oficial, queda claro que el incendio ya no era pequeño. (dgcs.unam.mx)
Después vino el diagnóstico más delicado. Soledad Funes, integrante del comité de expertos que evaluó la situación, explicó que el proceso en línea fue ampliamente cuestionado y que eso mostró que la institución quizá no estaba lista, por ahora, para aplicar una prueba de esta naturaleza completamente a distancia. La salida elegida fue una solución intermedia: repetir el examen únicamente para quienes todavía podrían entrar según sus resultados y el comportamiento histórico de los cortes de admisión. No fue la ruta perfecta para todos, pero sí la que la universidad consideró más viable para reconstruir, al menos parcialmente, la confianza en el proceso. (elpais.com)
El problema pega especialmente porque el concurso de selección de la UNAM no es cualquier examen. En el anuncio oficial de resultados de julio, la universidad informó que 21 mil 962 estudiantes ingresarían por concurso y 28 mil 151 por Pase Reglamentado, para un total de 50 mil 113 alumnos de nuevo ingreso a licenciatura. Detrás de esos números hay una realidad brutal: muchísima más gente quiere entrar de la que finalmente obtiene un lugar. Por eso cualquier duda sobre integridad, monitoreo o transparencia se vuelve gasolina pura para el descontento. (dgcs.unam.mx)
Qué cambia para aspirantes y para el arranque del ciclo
La primera consecuencia visible del nuevo examen es el corrimiento del calendario. La UNAM retrasó el inicio de cursos para estudiantes de nuevo ingreso hasta el 31 de agosto de 2026, una medida que abre espacio para aplicar la prueba extraordinaria, procesar resultados y reacomodar inscripciones. El ajuste equivale, en los hechos, a mover cuatro semanas el arranque para quienes dependen del concurso de selección. Para miles de familias eso significa reprogramar traslados, rentas, pagos, compra de materiales y hasta planes laborales temporales que ya daban por cerrada la temporada de admisión. (elpais.com)
El contraste con el cronograma original muestra lo brusco del cambio. Antes de la crisis, la DGAE establecía inscripciones en planteles del 3 al 7 de agosto y el inicio de clases del ciclo 2026-2027/1 para el 10 de agosto. Con la suspensión de inscripciones anunciada el 24 de julio y la posterior decisión de repetir el examen del 12 al 19 de agosto, ese calendario quedó rebasado por completo para primer ingreso. En otras palabras: el plan A murió y la universidad tuvo que improvisar, con reloj encima, un plan B de escala nacional. (escolar.unam.mx)
La segunda consecuencia es emocional. La crisis dividió a los aspirantes entre quienes exigen que se respeten sus resultados y quienes piden una segunda vuelta presencial para garantizar piso parejo. Las protestas frente a Rectoría y en vialidades cercanas dejaron ver un enojo que no cabe en estadísticas. Para quienes ya habían sido admitidos, repetir la prueba puede sentirse como castigo por una falla ajena; para quienes fueron excluidos o vieron su examen cancelado, la nueva aplicación aparece como la única forma de limpiar el proceso. En carreras altamente competidas, un solo acierto puede cambiarlo absolutamente todo, y esa presión vuelve cada día de espera más pesado. (elpais.com)
La tercera consecuencia es práctica: a partir de ahora, la información fina importa más que nunca. No basta con saber que habrá una nueva prueba entre el 12 y el 19 de agosto. Cada aspirante tendrá que confirmar si está dentro del grupo convocado, revisar el puntaje mínimo exigido para su programa, descargar o consultar la documentación actualizada y estar pendiente de la sede concreta que le corresponde. En un proceso tan cerrado, perder una fecha, confundir una ciudad o confiar en capturas de pantalla compartidas en redes puede costar carísimo. Por eso, aunque el ruido público siga fuerte, la referencia decisiva sigue siendo la comunicación oficial de la universidad. (elpais.com)
Y hay algo más de fondo: el nuevo examen UNAM agosto no solo redefine el ingreso 2026, también deja una lección incómoda para la propia institución. La apuesta por digitalizar de golpe uno de sus procesos más sensibles terminó exhibiendo límites técnicos, políticos y humanos que no se resuelven con un software de vigilancia ni con una narrativa de innovación acelerada. La UNAM, una de las universidades públicas más importantes de América Latina, quedó obligada a reconocer que la tecnología sin confianza social puede reventar justo donde más duele. (elpais.com)
Por ahora, la historia entra en su fase más tensa. La semana del 12 al 19 de agosto será el nuevo filtro para miles de jóvenes que siguen peleando un lugar en la máxima casa de estudios. Si no hay nuevos tropiezos, después vendrá la publicación definitiva de resultados y el reacomodo final del ciclo para primer ingreso. Si algo vuelve a fallar, la polémica escalará todavía más. Así de alto está el juego: no se trata solo de un examen, sino de la confianza pública en cómo se reparte una oportunidad educativa que para muchísimas personas puede cambiar la vida. (elpais.com)
En resumen, la UNAM ya puso fecha al reinicio de una carrera que parecía cerrada: del 12 al 19 de agosto, con sedes en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. El mensaje para las y los aspirantes es tan simple como duro: todavía no está dicho el último resultado. Y mientras tanto, el nuevo examen UNAM agosto se convierte en el episodio que marcará uno de los procesos de admisión más polémicos que ha vivido la universidad en años. (elpais.com)












