La economía de México registró un crecimiento de 1.5% durante el segundo trimestre de 2026, impulsada principalmente por el sólido desempeño de las exportaciones, que alcanzaron niveles históricos pese a la persistente incertidumbre comercial con Estados Unidos.
De acuerdo con cifras preliminares publicadas este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 1.5% respecto al trimestre inmediato anterior, luego de la contracción de 0.6% registrada en los primeros tres meses del año.
El resultado también superó las expectativas del mercado, ya que analistas consultados por Bloomberg estimaban un crecimiento de 1.4% para el periodo.
En su comparación anual, el PIB mexicano aumentó 2.2%, cifra superior al pronóstico de 1.6% y muy por encima del crecimiento revisado de apenas 0.1% observado durante el primer trimestre.
Uno de los principales motores de la actividad económica ha sido el dinamismo del sector exportador. Tras 19 meses consecutivos de debilidad en la inversión fija bruta, las ventas al exterior han sostenido el crecimiento económico. En junio, las exportaciones crecieron más de 34% respecto al mismo mes del año anterior, lo que permitió que el superávit comercial casi se duplicara hasta alcanzar los 4 mil 90 millones de dólares.
En materia monetaria, el Banco de México decidió el mes pasado mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en 6.50%, poniendo fin a un ciclo de casi dos años de reducciones, debido a las presiones inflacionarias generadas por el conflicto entre Israel e Irán y la incertidumbre económica internacional.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado diversas estrategias para incentivar la inversión privada, entre ellas estímulos fiscales y la simplificación de trámites para nuevos proyectos. Sin embargo, estas medidas aún no se reflejan en una recuperación significativa de la inversión, por lo que la economía continúa dependiendo en gran medida del desempeño de las exportaciones, cuyo principal destino sigue siendo Estados Unidos.
En este contexto, la semana pasada concluyó en la Ciudad de México la tercera ronda de negociaciones entre México y Estados Unidos sobre la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Durante el encuentro, Washington planteó que México adopte medidas similares a las aplicadas por Estados Unidos para gravar las importaciones de acero y aluminio procedentes de China y otros países fuera de Norteamérica.
Aunque los productos mexicanos continúan beneficiándose del acceso preferencial al mercado estadounidense bajo el T-MEC, la incertidumbre persiste luego de que el presidente Donald Trump reiterara sus dudas sobre el futuro del acuerdo comercial y manifestara que no tiene interés en actualizarlo, pese a que anteriormente lo calificó como uno de los mayores logros comerciales de su primer mandato.












