México llega a 130.9 millones y el dato no solo impresiona por el tamaño: también confirma que el país está entrando en una nueva etapa demográfica. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI reveló que la población estimada llegó a 130 millones 911 mil 314 personas, con 51.9% de mujeres y 48.1% de hombres. Pero ojo: más que hablar de una “edad promedio” de 32 años, el indicador correcto que presentó el instituto es la edad mediana, es decir, el punto en el que la mitad de la población tiene esa edad o menos y la otra mitad está por arriba. Ese cambio resume, en una sola cifra, que México sigue creciendo, sí, pero cada vez más lento y con una población más envejecida. (jornada.com.mx)
La fotografía no salió de una estimación pequeña ni de una proyección al tanteo. La Encuesta Intercensal 2025 se levantó entre el 6 de octubre y el 14 de noviembre de 2025, con una muestra de alrededor de una de cada cinco viviendas del país. El operativo incluyó más de 44 mil personas entrevistadoras y se diseñó para actualizar, a mitad del camino entre los censos de 2020 y 2030, cómo vive la población, cómo se distribuye y qué tan distinto es el México posterior a la pandemia de covid-19. En otras palabras: no estamos ante un número aislado, sino ante una radiografía nacional con peso estadístico y político. (inegi.org.mx)
Más habitantes, pero menos velocidad
El primer gran hallazgo es que México sigue aumentando su población, aunque ya no al ritmo de antes. Entre 2020 y 2025, la tasa de crecimiento promedio anual fue de 0.7%, por debajo del 1.0% observado en el periodo previo. Esa desaceleración no significa que el país se esté vaciando, sino que su crecimiento se moderó mientras cambian la fecundidad, la estructura por edades y los movimientos migratorios. En términos simples: seguimos siendo más, pero el empuje demográfico ya no trae la misma velocidad que hace una década. Esa tendencia coloca a México en una transición demográfica mucho más avanzada de la que todavía imaginan muchos discursos oficiales y políticos. (jornada.com.mx)
También conviene poner lupa a una diferencia que puede confundir al leer titulares. El total nacional reportado por el INEGI es de 130.9 millones de personas, pero dentro de ese universo, 130.4 millones residían en viviendas particulares habitadas. El resto corresponde a estimaciones de población en viviendas colectivas, personas del servicio exterior mexicano y población sin vivienda. Por eso algunas notas hablan de 130.9 millones y otras de 130.4 millones: no se contradicen, solo están midiendo universos ligeramente distintos dentro de la misma encuesta. En un debate público donde a veces se viraliza el dato sin contexto, esa precisión sí importa. (grupoanimal.mx)
La propia presidenta del INEGI, Graciela Márquez, planteó que el aumento en la edad mediana confirma la continuidad de la transición demográfica. Y no es una frase técnica para adornar conferencia: significa que el peso relativo de niñas, niños y adolescentes va bajando, mientras aumenta la proporción de adultos y personas mayores. En paralelo, el número promedio de hijas e hijos nacidos vivos por mujer también siguió descendiendo. Todo esto dibuja un país que ya no puede seguir planeando sus escuelas, hospitales, ciudades, transporte y pensiones con la misma lógica del México joven de hace dos o tres décadas. (eleconomista.com.mx)
México envejece, y eso ya se nota en los datos
El dato más potente del reporte está en la edad. En 2020, la mitad de la población tenía 29 años o menos; para 2025, la edad mediana pasó a 32 años. Además, al comparar 2015 con 2025, la participación de la población de 60 años y más aumentó en 4 puntos porcentuales, mientras que la de 0 a 19 años cayó 6.5 puntos. No es un ajuste menor ni una curiosidad estadística: es una reconfiguración de la pirámide poblacional. Traducido al lenguaje de calle, México ya no es tan joven como le gusta contarse a sí mismo. Y esa transformación está ocurriendo rápido. (jornada.com.mx)
Ese cambio viene acompañado por una caída en la fecundidad. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025, mientras que la tasa global de fecundidad reportada en la cobertura periodística se ubicó en 1.2 hijos por mujer con base en nacimientos recientes. Más allá de la diferencia metodológica entre ambos indicadores, el mensaje de fondo es clarísimo: México ya está por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2.1. Dicho sin drama, pero sin maquillarlo: nacen menos personas y, al mismo tiempo, vive más gente en edades avanzadas. (grupoanimal.mx)
La edad mediana, además, no es uniforme en todo el país. El Economista reportó que Chiapas registró la más baja, con 26 años, mientras que la Ciudad de México presentó la más alta, con 37. Esa brecha revela que el envejecimiento no avanza al mismo ritmo en todas las entidades y que la planeación pública tampoco debería ser igual para todas. No necesita lo mismo un estado con fuerte peso juvenil que otro donde el envejecimiento ya presiona servicios de salud, cuidados de largo plazo y redes familiares. El mapa demográfico de México, otra vez, muestra que las políticas nacionales suelen llegar demasiado genéricas para realidades estatales muy distintas. (eleconomista.com.mx)
A partir de estos datos, se puede hacer una inferencia razonable: el gran reto ya no es solo cuántos habitantes tiene el país, sino qué tipo de población tendrá que atender en los próximos años. Una población más envejecida implica más presión sobre sistemas de salud, pensiones, cuidados y empleo para personas adultas mayores; una menor proporción de jóvenes, al mismo tiempo, modifica la demanda educativa y el mercado laboral. La encuesta no prescribe políticas públicas, pero sí deja un mensaje incómodo para cualquier gobierno: seguir administrando con reflejos del pasado sale cada vez más caro. (eleconomista.com.mx)
Migración y desplazamiento: la parte más incómoda del retrato
Otro bloque de datos rompe con la idea de un México estático. La encuesta estimó que en el país residían casi 1.2 millones de personas nacidas en otro país, una cifra ligeramente superior a la de 2020. Esa población se concentró sobre todo en Baja California, Ciudad de México y Chihuahua, y mantuvo una composición por sexo equilibrada. Estados Unidos siguió como principal país de nacimiento de esta población, con 57.1%, seguido por Venezuela con 6.5%, Cuba con 5.3% y Guatemala con 4.7%. Además, 50.7% de las personas nacidas en otro país contaba con nacionalidad mexicana. En un país donde el debate migratorio suele mirarse solo hacia la frontera norte, estos datos recuerdan que México también es destino, retorno y residencia. (jornada.com.mx)
La Encuesta Intercensal 2025 también incorporó, por primera vez, información sobre movimientos internacionales recientes. De acuerdo con Grupo Animal, entre las personas que en octubre de 2020 vivían fuera de México y para octubre de 2025 ya residían en el país, se contabilizaron 551 mil; en sentido contrario, 1.2 millones de personas que vivían en las viviendas encuestadas migraron a otro país durante ese periodo. Estados Unidos fue el principal país de origen entre quienes llegaron y, entre la población emigrante, siete de cada 10 fueron hombres. El dato deja ver que la movilidad sigue siendo una pieza central de la historia demográfica mexicana, aunque muchas veces solo se vuelva tema cuando estalla una crisis fronteriza. (grupoanimal.mx)
Pero la parte más dura del reporte aparece en el nuevo apartado sobre desplazamiento forzado interno. Según La Jornada, entre octubre de 2020 y octubre de 2025, 510 mil hogares tenían al menos a una persona que se vio obligada a cambiar de residencia por violencia o inseguridad delictiva. En conjunto, esos hogares estaban conformados por 1.6 millones de personas. Además, 152 mil hogares reportaron al menos a una persona desplazada por desastres naturales o de origen humano, y en ellos vivían 486 mil personas. Es un dato brutal porque convierte en estadística nacional algo que durante años se contó como historias sueltas, regionales o invisibles. Ya no parece un fenómeno periférico: ahora quedó registrado en una medición de alcance nacional. (jornada.com.mx)
Que el INEGI haya incorporado este tema no es menor. Desde la planeación de la encuesta ya se había adelantado que el objetivo era captar mejor cómo cambió la población entre 2020 y 2025 y sumar preguntas nuevas sobre fenómenos poco medidos, entre ellos el desplazamiento forzado interno. Eso le da otra dimensión a la lectura de los resultados: México llega a 130.9 millones, sí, pero no todos están donde estaban hace cinco años, ni todos se movieron por decisión propia. En un mismo retrato conviven crecimiento demográfico, envejecimiento, migración, retorno, violencia y desastres. Y esa mezcla explica mucho mejor al país real que cualquier eslogan cómodo. (inegi.org.mx)
Al final, la Encuesta Intercensal 2025 no solo actualiza cuántos somos. También obliga a mirar cómo está cambiando México por dentro. Hay más población, pero menor ritmo de crecimiento; hay menos peso de la infancia y más peso de la vejez; hay presencia creciente de población nacida en el extranjero; y hay cientos de miles de hogares atravesados por desplazamientos asociados a violencia o desastres. Si algo deja claro esta nueva fotografía del INEGI es que México llega a 130.9 millones con un mapa social mucho más complejo que el del censo de 2020. Y sí, ese dato merece más que un titular rápido: merece discusión seria, porque de aquí salen decisiones sobre presupuesto, cuidados, vivienda, seguridad y futuro. (jornada.com.mx)









