Seis campanadas marcaron los momentos clave de la tragedia durante la ceremonia por el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Aunque al acto acudieron figuras políticas, incluidos expresidentes y exalcaldes, fueron los familiares de las 2 mil 753 víctimas fallecidas ese día quienes ocuparon el centro de la conmemoración en la Zona Cero.
Los nombres de las víctimas fueron leídos uno a uno por familiares, quienes recordaron a trabajadores y ejecutivos, personal de limpieza y meseros, visitantes, así como a bomberos, policías y paramédicos que perdieron la vida mientras intentaban rescatar a otras personas.
La lectura se realizó en orden alfabético. Dúos de familiares se turnaron frente a dos podios instalados en el parque que funciona como monumento federal en memoria de las víctimas del 11-S. Después de leer cada grupo de nombres, algunos aprovecharon para compartir breves mensajes personales.
Hubo voces que se quebraron por la emoción, mientras otras recurrieron a mensajes religiosos o patrióticos. Algunos familiares también expresaron posturas políticas. Entre ellos destacó un grupo que exigió al gobierno estadunidense revelar más información sobre el supuesto papel de Arabia Saudita y su embajada en los atentados.
Terry Strada, viuda de una de las víctimas, cuestionó la relación del gobierno estadunidense con Arabia Saudita y acusó a las autoridades de haber traicionado a los familiares de los fallecidos. “Ha sido una traición tras otra”, afirmó al referirse a la actuación del gobierno.
El último nombre fue leído por Mike Massaroli, cuyo padre murió en las Torres Gemelas. En su mensaje final pidió que la conmemoración no fuera utilizada para fomentar el odio.
Massaroli advirtió que odiar a los musulmanes o a quienes son diferentes constituye una forma de deshonrar a las víctimas. Sus palabras fueron una respuesta a las críticas de sectores políticos y de derecha por la presencia del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien es musulmán.
Antes de la ceremonia se registraron pequeñas manifestaciones en rechazo a la presencia de Mamdani. Entre quienes expresaron su desacuerdo estuvo el exalcalde Rudy Giuliani, quien se encontraba al frente de la ciudad durante los atentados de 2001.
Trump encabezó ceremonia en el Pentágono
En Nueva York, los políticos no tienen permitido ofrecer discursos durante la ceremonia del 11-S, una medida adoptada para evitar que el acto sea politizado. El presidente Donald Trump no acudió a la Zona Cero y encabezó en cambio la ceremonia conmemorativa realizada en el Pentágono, aunque posteriormente negó que la restricción de discursos hubiera sido la razón de su ausencia.
En el Pentágono, Trump afirmó que el 11 de septiembre recuerda “el poder terrible del odio” y sostuvo que los 25 años transcurridos desde los atentados también han demostrado la fuerza del espíritu estadunidense para prevalecer y ganar.
Durante su intervención, el mandatario vinculó además la conmemoración con su decisión de lanzar la guerra contra Irán.
En el Pentágono, uno de los cuatro aviones secuestrados el 11 de septiembre de 2001 impactó contra el edificio, provocando la muerte de 125 personas en la sede militar estadunidense. También fallecieron los 64 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo de la aeronave.
Recuerdan a las víctimas de Shanksville
Otra ceremonia se realizó en Shanksville, Pensilvania, donde se estrelló el cuarto avión secuestrado durante los atentados. Los pasajeros intentaron recuperar el control de la aeronave para impedir que alcanzara su objetivo en Washington, presumiblemente el Capitolio.
Familiares de las 40 personas que murieron en el accidente ofrecieron mensajes durante el homenaje, mientras un coro de estudiantes interpretó My America.
Los trabajadores olvidados de la Zona Cero
A 25 años de los atentados, también persiste el reclamo por quienes participaron en las labores de limpieza y recuperación de la Zona Cero y que, con el paso del tiempo, han enfrentado graves consecuencias para su salud.
Se estima que entre 2 mil y 6 mil inmigrantes indocumentados participaron en los trabajos para retirar los escombros y restaurar la zona lo más rápido posible. Muchos de ellos fueron expuestos a sustancias tóxicas y posteriormente desarrollaron enfermedades respiratorias y distintos tipos de cáncer.
De acuerdo con reportes de National Public Radio, algunos de estos trabajadores enfrentan actualmente otra amenaza: las acciones de la agencia migratoria ICE.
Así, mientras Estados Unidos conmemora un cuarto de siglo desde los atentados que marcaron su historia reciente, los familiares de las víctimas mantienen el recuerdo de sus seres queridos, al tiempo que persisten cuestionamientos sobre las decisiones políticas posteriores a la tragedia y sobre quienes quedaron fuera de la narrativa oficial del 11-S.













