Reducir parte del consumo de carne y lácteos podría disminuir emisiones y mejorar indicadores de salud sin elevar el gasto total en alimentos. Un estudio publicado en Nature Food modeló 33 rutas dietéticas en adultos de Escocia y encontró beneficios en casi todos los escenarios analizados.
La investigación fue publicada el 3 de julio de 2026 por científicos de la Universidad de Edimburgo, la Universidad de Oxford y Food Standards Scotland. El trabajo evaluó recomendaciones del Comité de Cambio Climático del Reino Unido para reducir 20% el consumo de carne y lácteos hacia 2030, con una reducción de 35% en carne hacia 2050.
El modelo incorporó datos de 3,447 adultos de 16 años o más incluidos en la Scottish Health Survey 2021. Los investigadores cruzaron esa información con foodDB, una base con impacto ambiental y precio estimado de unos 70 mil productos disponibles en supermercados del Reino Unido.
Los escenarios midieron 54 nutrientes, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, mortalidad, costos de dieta, emisiones de gases de efecto invernadero, uso de agua dulce, uso de tierra y eutrofización. Casi todas las rutas mostraron beneficios nutricionales, sanitarios y ambientales sin aumentar el costo de la dieta.
Las sustituciones más efectivas se concentraron en consumidores altos de carne roja. El estudio estimó que la ruta más favorable evitaría 59,248 casos de diabetes tipo 2 y 18,595 casos de enfermedad cardiovascular en 10 años, además de 2,240 muertes por todas las causas.
El hallazgo cuestiona la idea de que una dieta más sostenible siempre requiere mayor presupuesto. En el escenario más efectivo, el costo promedio bajó 0.41 libras esterlinas por día. Al reemplazar carne por verduras, legumbres o pulsos, el ahorro promedio fue de 0.15 libras por día.
El reemplazo gramo por gramo incluyó opciones como verduras, frijoles, legumbres, huevos, pescado azul no ahumado y alternativas vegetales a lácteos. Los autores eligieron esa metodología porque consideran más fácil para los consumidores sustituir cantidades visibles en comidas cotidianas que calcular equivalencias calóricas.
El estudio también identificó un riesgo nutricional en la reducción de lácteos. Los productos lácteos aportan una parte importante del calcio y el yodo en la dieta escocesa, por lo cual los investigadores señalaron que las alternativas vegetales deberían contar con fortificación consistente de esos nutrientes.
Todas las rutas de sustitución de carne y lácteos generaron reducciones significativas en impactos ambientales. El trabajo reportó menos emisiones de gases de efecto invernadero, menor uso de tierra, reducción en uso de agua y menor eutrofización en los escenarios evaluados.
La investigación mantiene sus conclusiones dentro del marco de un estudio de modelización. Sus resultados indican que pequeños cambios en comidas habituales, como sándwiches o pastas, podrían aportar beneficios sanitarios y ambientales si se aplican a gran escala, con especial efecto cuando se enfocan en quienes consumen más carne roja.
Información de NotiPress











