DEA pone al Cártel de Sinaloa y al CJNG en la mira

La frase clave de este anuncio es clara: DEA contra Sinaloa y CJNG. Este 25 de junio de 2026, el administrador de la agencia antidrogas de Estados Unidos, Terry Cole, aseguró que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación son la “prioridad número uno” de la DEA por su papel en la crisis del fentanilo. El mensaje no salió en un documento perdido ni en una filtración misteriosa: fue difundido públicamente por la Embajada de Estados Unidos en México y retomado por medios nacionales, lo que le da un peso político y mediático que va más allá de una simple declaración. (unotv.com)

Que la DEA suba el tono no es un detalle menor. Cuando Cole habla de una amenaza “como nunca antes habíamos visto”, no solo está describiendo el daño del fentanilo en territorio estadounidense; también está dejando claro hacia dónde apunta la presión de Washington en materia de seguridad. En otras palabras: si alguien todavía dudaba cuáles son los grupos criminales que concentran hoy la atención de Estados Unidos, la respuesta ya quedó servida y en mayúsculas. Y sí, la lectura central vuelve a ser la misma: DEA contra Sinaloa y CJNG. (unotv.com)

Qué dijo Terry Cole y por qué el mensaje encendió las alertas

De acuerdo con el mensaje difundido este jueves 25 de junio de 2026, Terry Cole sostuvo que el fentanilo ha destruido familias, devastado comunidades y puesto bajo presión a las fuerzas del orden en todos los niveles en Estados Unidos. En ese contexto, ubicó directamente al Cártel de Sinaloa y al CJNG como el objetivo prioritario de la DEA. No presentó en ese momento una nueva operación ni un paquete adicional de sanciones, pero sí lanzó una señal política potente: para la actual jefatura de la agencia, la batalla principal sigue pasando por esos dos grupos criminales mexicanos. (unotv.com)

El dato importa porque no fue una frase suelta. La declaración apareció en un momento en el que el tema del fentanilo sigue siendo uno de los ejes más sensibles de la agenda pública y de seguridad en Estados Unidos. La narrativa oficial insiste en que la droga sintética no solo es un asunto criminal, sino también una emergencia de salud pública y una amenaza de seguridad nacional. Bajo esa lógica, identificar de forma explícita a los dos cárteles más mencionados en los informes de inteligencia funciona como una forma de justificar más presión operativa, más cooperación forzada y, llegado el caso, más exigencias hacia México. (dea.gov)

Además, el tono del mensaje no fue casual. Cole también afirmó que la sociedad estadounidense espera que la DEA elimine esta amenaza. Traducido al lenguaje político: la agencia necesita mostrar resultados, endurecer el discurso y dejar claro que tiene enemigos perfectamente identificados. En ese tablero, el Cártel de Sinaloa y el CJNG aparecen como los nombres que concentran la narrativa de combate al tráfico de fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas. (unotv.com)

No es un anuncio aislado: la DEA ya venía perfilando a ambos cárteles

Si la declaración de este 25 de junio sonó fuerte, es porque llega montada sobre una línea que la propia DEA ya venía trazando desde antes. En su National Drug Threat Assessment 2025, la agencia dijo que el Cártel de Sinaloa y el CJNG siguen siendo las amenazas dominantes en el tráfico hacia Estados Unidos de drogas sintéticas como el fentanilo y la metanfetamina. Ese informe, presentado en mayo de 2025, fue descrito por la DEA como una evaluación integral sobre los riesgos que representan las organizaciones criminales transnacionales vinculadas con la actual crisis de drogas. (dea.gov)

El mismo reporte añadió un dato que ayuda a entender por qué el tema sigue tan encendido en Washington: en el periodo de 12 meses que terminó en octubre de 2024, 84 mil 76 personas murieron por sobredosis en Estados Unidos, una caída de 25% frente a las 112 mil 910 del periodo previo, pero todavía una cifra devastadora. Es decir, la curva bajó, sí, pero el problema sigue siendo lo bastante grave como para sostener un discurso de guerra total contra quienes la DEA considera los principales motores del tráfico. (dea.gov)

La propia DEA también remarcó en su comunicado de mayo de 2025 que el informe incluía perfiles de organizaciones designadas como Foreign Terrorist Organizations y Specially Designated Global Terrorists, entre ellas el Cártel de Sinaloa y el CJNG. En su portal oficial sobre cárteles, la agencia incluso fue más directa: señaló que la crisis de drogas sintéticas en Estados Unidos es impulsada por dos cárteles con base en México, justamente Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y recordó que la administración Trump los designó como organizaciones terroristas extranjeras en febrero de 2025. (dea.gov)

Ese mismo sitio oficial pinta el tamaño del problema desde la óptica de Washington. Sobre el CJNG, la DEA afirma que es un proveedor clave de fentanilo ilícito, que opera en casi los 50 estados de Estados Unidos y que ha extendido su presencia a más de 40 países. Sobre el Cártel de Sinaloa, sostiene que sigue siendo uno de los grupos criminales más antiguos y poderosos del mundo, que es uno de los mayores productores y traficantes de fentanilo hacia Estados Unidos y que sus operaciones han sido investigadas en al menos 40 países. En pocas palabras: para la DEA no se trata de bandas regionales, sino de redes transnacionales con músculo financiero, capacidad logística y violencia suficiente para mantener encendido el foco rojo. (dea.gov)

También por eso el mensaje de Terry Cole no cayó del cielo. Es la continuación pública de un expediente institucional que ya venía construyéndose con informes, comunicados y páginas oficiales. La novedad de este 25 de junio de 2026 no es que la DEA descubriera de pronto a esos cárteles, sino que su jefe decidió ponerlos otra vez en el centro del discurso, ahora con una fórmula más tajante: prioridad número uno. (unotv.com)

Lo que cambia para México y la relación bilateral

Para México, la declaración tiene varias capas. La primera es la más obvia: cada vez que Washington endurece su narrativa contra el Cártel de Sinaloa y el CJNG, aumenta la presión sobre el gobierno mexicano para mostrar resultados en detenciones, decomisos, extradiciones, destrucción de laboratorios y control territorial. La segunda capa es diplomática: cuando la DEA coloca a dos cárteles mexicanos como eje de la amenaza a la seguridad de Estados Unidos, la discusión deja de ser solamente criminal y empieza a tocar fibras de política exterior, cooperación de inteligencia y soberanía. Esa lectura no aparece con esas palabras en el mensaje de Cole, pero es una inferencia razonable a partir de la forma en que la DEA y el propio gobierno estadounidense han enmarcado el problema en sus documentos públicos. (dea.gov)

También hay un efecto interno en la conversación pública mexicana. La frase “prioridad número uno” no solo pega en Washington; acá también reaviva el debate sobre qué tan profundas son las capacidades reales de esos grupos, qué tanto control conservan sobre rutas, puertos, precursores químicos, lavado de dinero y redes locales, y hasta dónde llega la colaboración o la tensión entre autoridades de ambos países. En ese sentido, la declaración de la DEA vuelve a colocar bajo reflector a dos organizaciones que ya cargaban con una atención enorme por su papel en la producción y tráfico de drogas sintéticas. (dea.gov)

Hay, además, un punto político nada menor: el discurso de seguridad en Estados Unidos suele moverse entre el dato duro y la presión pública. Cuando una autoridad de primer nivel identifica a sus blancos con tanta claridad, suele preparar el terreno para justificar acciones más agresivas, al menos en términos de investigación financiera, judicialización, cooperación internacional y coordinación interagencial. Ojo: en el mensaje difundido este jueves no se anunció una nueva operación concreta. Pero sí se reforzó un marco narrativo que puede respaldar futuras decisiones de política criminal y de seguridad. Esa es una lectura analítica, no una confirmación oficial, pero está alineada con el tono de la NDTA 2025 y con la clasificación que la DEA mantiene sobre ambos cárteles. (unotv.com)

En el caso del CJNG, la presión estadounidense ya venía creciendo desde hace tiempo. En junio de 2025, durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos retomada por EL PAÍS, un agente especial de la DEA advirtió sobre operaciones de espionaje y vigilancia del cártel contra agentes de la propia agencia en Washington durante el juicio contra Rubén Oseguera González, “El Menchito”. Ese antecedente sirvió para reforzar la imagen del CJNG como una organización no solo violenta, sino también capaz de operar con inteligencia y audacia fuera de México. Sumado a la presencia transnacional que describe la DEA, el retrato es el de un grupo con alcance mucho mayor al estereotipo del narco de frontera. (elpais.com)

Sobre Sinaloa, la agencia mantiene un diagnóstico igual de duro: lo describe como uno de los mayores productores y traficantes de fentanilo y otras drogas ilícitas hacia Estados Unidos, con una estructura mundial y una larga historia de violencia, corrupción y adaptación. Por eso la ecuación completa que hoy repite Washington no va de elegir entre un cártel u otro, sino de asumir que ambos concentran buena parte del negocio que alimenta la crisis del fentanilo. De ahí que el mensaje de Terry Cole tenga tanto peso simbólico como operativo. (dea.gov)

Al final, la declaración de este 25 de junio de 2026 deja una conclusión bastante directa: la DEA quiere que no haya dudas sobre quién está en la parte más alta de su lista. Y aunque en México ese tipo de mensajes siempre abre discusiones incómodas sobre soberanía, cooperación y eficacia, una cosa sí quedó clarísima: para Washington, el frente principal de la guerra antidrogas sigue teniendo dos nombres propios, el Cártel de Sinaloa y el CJNG. El anuncio no inventa una nueva realidad, pero sí la subraya con marcador negro. Y cuando la DEA habla así de fuerte, nadie en la región debería fingir que no escuchó. (unotv.com)

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