Psicóloga Belem Álvarez Manilla Rodríguez

Imagina una caja que te llama la atención y se te ocurre ver qué hay en ella, tiene un orificio del tamaño de tu puño, puedes meter la mano para tocar que hay, al introducir la mano no sientes nada, buscas en todos los rincones, acaricias el fondo, tocas los lados, las esquinas y no encuentras nada, comienzas a sentir más curiosidad, ¿Cuánto tiempo te quedas buscando ese algo?

Así comienza a pasar cuando conoces a alguien y en el transcurso del tiempo identificas que sabes muy poco de esa persona pero se vuelve habitual pretender encontrar quien es, hoy en día es una caja virtual los perfiles mostrados en las redes sociales, se muestra sólo lo que se quiere mostrar, provocando en la persona que busca un consumo de energía psíquica por pretender encontrar similitudes que den sentido de pertenencia e intimidad para cubrir la necesidad de afiliación y en muchos casos sobre todo en los adolescentes (naturalmente en búsqueda de identidad) o adultos jóvenes (redescubriendo aspectos íntimos), se promueve la falta de autorreconocimiento.

De ahí que algunas relaciones se basan en esperar a que una persona cambie sin cuestionarse cuánto pasa en la vida esperando a que una relación mejore o acabe y uno sin realmente reconocer que es lo que debe cambiar, es decir sacar la mano de la caja y buscar en ti que te hace tener esa curiosidad que te lleva a una espera que cansa, harta y te quita posibilidades haciendo que se construyan limitaciones que no se entienden de inmediato por qué están.

Para encontrar que es lo que pasa, porque se puede perder tanto el tiempo en relaciones toxicas y dañinas u obsesiones, seria bueno que se acuda a un proceso psicoterapéutico en el que se trabaje el autoconocimiento y las necesidades contemporáneas de la persona a nivel individual y no con respecto a los demás, pues paralelamente se va viendo la interacción con los demás y como efecto secundario van sanando o finalizando.

Comparte