El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó este miércoles la posibilidad de desplegar a la Guardia Nacional en Nueva Orleans, Luisiana, como alternativa a su plan inicial de enviarla a Chicago, Illinois, donde ha enfrentado la oposición de autoridades locales.
En conferencia de prensa, el mandatario republicano cuestionó la gestión de seguridad en Chicago y responsabilizó al gobernador de Illinois, JB Pritzker, y al alcalde Brandon Johnson, por rechazar el despliegue militar.
“Estamos haciendo una determinación ahora. ¿Vamos a Chicago o vamos a un lugar como Nueva Orleans, donde tenemos un gran gobernador, Jeff Landry, que quiera que entremos y arreglemos esta muy buena sección de este país que se ha vuelto bien ruda y mala?”, declaró Trump.
El presidente aseguró que, a diferencia de Chicago, Luisiana sí cuenta con un gobernador republicano dispuesto a aceptar la intervención federal, y prometió que en Nueva Orleans la Guardia Nacional podría “arreglar el problema del crimen en cerca de dos semanas”.
Trump ya había adelantado el martes que evaluaba enviar a la Guardia Nacional a Chicago y a Baltimore, Maryland, pese a la oposición de sus autoridades. Sus declaraciones se reforzaron luego de que una corte validara como legal el despliegue de la GN en Los Ángeles desde junio pasado.
El presidente también afirmó que, aunque carece del apoyo de los líderes locales, cuenta con el respaldo de la población de Chicago.
“Todo lo que tienen que hacer es pedirnos entrar en Chicago, si no tenemos el apoyo de estos políticos. Pero te diré quién nos está apoyando: el pueblo de Chicago. Y quiero hacerles saber de alguna forma que tienen personas incompetentes”, expresó.
El planteamiento de Trump se enmarca en el debate nacional sobre el uso de la Guardia Nacional para enfrentar la violencia urbana y la criminalidad en grandes ciudades gobernadas en su mayoría por demócratas, lo que ha intensificado la confrontación política de cara a las elecciones presidenciales de 2026.












