La conversación sobre el aforo en eventos masivos ya se movió de nivel. Este 22 de septiembre de 2026, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana publicó en el Diario Oficial de la Federación las respuestas a los comentarios del proyecto PROY-NOM-011-SSPC-2025, una norma con la que busca fijar requisitos mínimos de protección civil para espectáculos y concentraciones multitudinarias en espacios públicos y privados. Ojo: todavía no se trata de la versión final de la NOM, pero sí de una señal clarísima de por dónde van los ajustes que pretende dejar amarrados el gobierno federal. (dof.gob.mx)
El punto central de la propuesta es meter orden donde por años han convivido criterios disparejos, revisiones locales muy distintas y eventos que, aunque juntan a miles de personas, no siempre operan con estándares homologados de seguridad. El proyecto nació con un objetivo muy concreto: establecer reglas nacionales para proteger la integridad física y la vida de asistentes, participantes y personal, además de regular rangos máximos de capacidad de aforo con un enfoque preventivo. La consulta pública del proyecto se abrió tras su publicación del 17 de septiembre de 2025 y ahora, con las respuestas oficiales a los comentarios recibidos, el expediente entra en una fase mucho más aterrizada. (dof.gob.mx)
Qué cambió tras la consulta pública
Entre los ajustes más relevantes aparece uno que parece pequeño, pero no lo es: la redacción sobre los equipos de comunicación para personal de mando y operativos. En el proyecto original se hablaba de radio comunicación básica; tras la revisión, la autoridad aceptó una modificación parcial para dejar el texto en radio comunicación y/o dispositivos móviles. En otras palabras, la norma se está adaptando a la realidad operativa de un evento grande, donde la coordinación ya no depende solo de radios, sino también de teléfonos y otros dispositivos que sirven para responder ante una emergencia. (dof.gob.mx)
También hubo cambios en la parte que obliga a informar al público sobre salidas de emergencia, rutas de evacuación y brigadas. La SSPC aceptó ajustar el texto para que las personas asistentes reciban, por medios visuales, auditivos o audiovisuales, información sobre la cantidad y ubicación de salidas de emergencia, el procedimiento de evacuación, el equipamiento disponible y el punto de reunión. Lo interesante aquí es que se eliminó la referencia a que el público conozca la ubicación del puesto de mando, bajo el argumento de que ese dato no es indispensable para los asistentes. Parece un detalle menor, pero en realidad muestra cómo la autoridad está afinando la norma para distinguir entre información útil para el público y datos operativos para el personal de respuesta. (dof.gob.mx)
Otro ajuste importante tiene que ver con la señalización y la iluminación de evacuación. El proyecto original planteaba señales luminosas en salidas de emergencia; después de la consulta, la redacción quedó abierta a que esas señales sean luminosas o fotoluminiscentes, además de mantener la exigencia de que las rutas de evacuación cuenten con iluminación autónoma con baterías y visibilidad durante 90 minutos. Traducido al idioma de la vida real: si algo sale mal en un concierto, partido, feria o festival, la evacuación no puede depender de que siga habiendo luz normal o de que la gente intuya por dónde correr. (dof.gob.mx)
En el apartado médico también hubo precisión técnica. La respuesta a comentarios incorporó una adecuación para que las brigadas de primeros auxilios cuenten, cuando corresponda, con una enfermera titulada o un técnico en atención médica prehospitalaria certificado. Eso importa porque la norma no se está quedando en un lenguaje genérico de asistencia; está tratando de amarrar perfiles y responsabilidades concretas para la atención inmediata dentro de un evento masivo. (dof.gob.mx)
Las medidas que se perfilan para recintos y eventos
Si se revisa el proyecto completo junto con las respuestas publicadas este martes, la fotografía general es bastante clara: el gobierno quiere que el aforo en eventos masivos deje de ser un dato decorativo en un permiso y se convierta en una variable operativa que de verdad condicione la seguridad del inmueble o del espacio abierto. La propuesta aplica en todo el país y está dirigida a organizadores y responsables de eventos musicales, culturales, políticos, deportivos, religiosos, académicos, sociales y de entretenimiento, tanto en espacios públicos como privados. (platiica.economia.gob.mx)
Para establecimientos cerrados, el proyecto contempla desde Programa Interno de Protección Civil y diagnóstico de vulnerabilidad, hasta sistemas para contabilizar el número de personas presentes, protocolos de monitoreo de riesgos, brigadas de emergencia, videovigilancia y medidas contra incendios. En el texto original también se pedía detección y alarma de incendios conforme a normas eléctricas aplicables. Durante la etapa de comentarios, la obligación de contar con sistemas para contabilizar personas fue defendida por la autoridad y, además, se propuso afinar la redacción para referirse con mayor precisión al lugar o inmueble donde se realiza la actividad. Ese punto no es casual: sin conteo real de asistentes, cualquier discurso sobre capacidad máxima se queda en pura buena intención. (dof.gob.mx)
En espacios abiertos, donde la operación suele ser más caótica y depende mucho del terreno, los accesos y la logística temporal, el proyecto exige un programa especial de protección civil y un protocolo que contemple los requisitos básicos del Sistema de Comando de Incidentes. Además, plantea informar al público sobre rutas de evacuación y zonas de menor riesgo, disponer de botiquines, ambulancias, puestos de mando, señalización, barreras físicas, personal adicional para control de acceso y equipos redundantes como megáfonos, silbatos, baterías y planta de emergencia. Sí, la lista es larga, pero justamente de eso se trata una regulación seria: prever lo que normalmente se improvisa cuando ya hay miles de personas adentro. (platiica.economia.gob.mx)
Uno de los temas más sensibles fue el de contar a la gente en eventos abiertos. El proyecto original sí establece que debe haber sistemas para contabilizar el número de personas presentes en espacios abiertos. En las respuestas oficiales hubo comentarios cuestionando cómo aplicaría esto en plazas públicas, pero la autoridad determinó que esa observación no procedía, con el argumento de que el numeral regula precisamente eventos masivos en espacios abiertos. Es decir, la intención regulatoria se mantiene: si un evento convoca multitudes, el control del acceso y del aforo no puede resolverse al tanteo. (dof.gob.mx)
Por qué importa y qué sigue
La justificación de fondo de esta norma no salió de la nada. En la introducción del proyecto se recuerdan casos como News Divine en 2008, el Festival Aeroshow en Chihuahua en 2013 y la violencia en el partido Querétaro contra Atlas del 5 de marzo de 2022, todos usados como antecedentes para sostener que grandes concentraciones sin protocolos robustos pueden terminar en tragedia. El mensaje de la SSPC y de la Coordinación Nacional de Protección Civil es bastante directo: México necesita reglas homogéneas para reducir riesgos antes de que el problema estalle, no después. (platiica.economia.gob.mx)
Además, el proyecto no solo habla de eventos deportivos o conciertos gigantes. Su campo de aplicación abarca recintos cerrados, abiertos y mixtos donde se celebren actividades de muy distinto tipo. Eso significa que la futura norma, si termina publicándose en su versión definitiva, podría impactar la manera en que se planean desde ferias, jaripeos y espectáculos musicales hasta actos políticos, celebraciones religiosas y encuentros académicos. De hecho, una de las modificaciones aceptadas fue ampliar expresamente la lista de eventos para incluir jaripeos, rodeos, corridas de toros, carreras de caballos y peleas de gallos. (dof.gob.mx)
Lo que sigue ahora es la ruta normal del proceso regulatorio: las respuestas a comentarios ya están publicadas, pero la norma todavía necesita consolidar su versión final antes de convertirse en una obligación plenamente vigente como NOM definitiva. Mientras eso ocurre, organizadores, promotores, operadores de recintos y autoridades locales ya tienen una pista bastante precisa de lo que viene: más trazabilidad del aforo, protocolos más claros, mejor coordinación de emergencias y menos margen para llenar un lugar sin demostrar cómo se va a evacuar, atender o controlar a la multitud. En pocas palabras, la SSPC ya puso sobre la mesa que la seguridad en espectáculos y eventos masivos no quiere seguir dependiendo de rezos, suertes ni improvisaciones de última hora. (dof.gob.mx)













