Sentir somnolencia y fatiga puede parecer lo mismo en la vida cotidiana, pero ambas experiencias tienen diferencias importantes. Mientras la primera se relaciona con la necesidad de dormir, la segunda implica un cansancio que puede persistir incluso después de haber descansado.
Aarthi Ram, neuróloga especializada en medicina del sueño del Hospital Houston Methodist, explica que la somnolencia es la necesidad de quedarse dormido y aumenta conforme una persona permanece despierta. Cuando alguien duerme lo suficiente y obtiene un descanso de calidad, normalmente vuelve a sentirse renovado y con energía.
Por eso, tener dificultades para mantener los ojos abiertos después de haber dormido únicamente cuatro o cinco horas corresponde más directamente con sentir sueño. A corto plazo, dormir más puede resolverlo, mientras mantener horarios regulares y mejorar los hábitos de sueño puede ayudar cuando la somnolencia diurna aparece con frecuencia.
La fatiga, en cambio, se caracteriza por un agotamiento y una falta de energía capaces de dificultar la concentración o las actividades cotidianas. Una diferencia relevante aparece después del descanso: una persona puede dormir y, aun así, no sentirse recuperada.
El sueño deficiente también puede contribuir a la fatiga, pero no necesariamente es el único factor involucrado. Entre los hábitos relacionados con el cansancio se encuentran no dormir suficiente o con buena calidad, una alimentación inadecuada, la falta de actividad física, el estrés y el consumo de alcohol o drogas.
Algunos de estos factores también pueden reforzarse entre sí. Ram señala que un estilo de vida sedentario puede contribuir a la falta de sueño y, al mismo tiempo, dormir mal puede hacer que una persona se sienta demasiado cansada para realizar ejercicio. Esa combinación puede contribuir al agotamiento físico y mental.
Cuando mejorar el sueño y otros hábitos no resuelve el problema, la fatiga persistente puede requerir una evaluación médica. La especialista señala que entre las posibles explicaciones se encuentran trastornos del sueño, medicamentos y diferentes afecciones de salud.
Un ejemplo es la apnea obstructiva del sueño, que puede provocar fatiga durante el día sin que la persona sepa que padece el trastorno. Alguien puede dormir lo que considera suficiente y continuar despertando sin sentirse descansado. Su diagnóstico puede realizarse mediante un estudio del sueño.
Ciertos medicamentos recetados, entre ellos benzodiacepinas, betabloqueantes y opioides, así como algunos antihistamínicos de venta libre, también pueden causar fatiga. Ram menciona además deficiencias vitamínicas, problemas de peso, ansiedad, depresión, desequilibrios hormonales, trastornos autoinmunitarios y problemas cardíacos entre las afecciones que pueden presentar la fatiga como síntoma.
Ante un cansancio frecuente sin una causa identificable, Ram recomienda consultar al médico. La evaluación puede considerar hábitos de sueño, estilo de vida, antecedentes médicos personales y familiares y otros síntomas; dependiendo del caso, el profesional puede determinar si son necesarios análisis de sangre, un estudio del sueño u otras medidas.
Información de NotiPress












