La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lamentó que la reforma electoral conocida como “Plan B” haya sido aprobada sin contemplar el adelanto de la revocación de mandato.
Al hacer un balance sobre el destino de su iniciativa, destacó que uno de los puntos centrales era la reducción del gasto en los organismos electorales y en los congresos locales, así como la disminución del número de regidores en los municipios.
No obstante, consideró negativo para el país que no se haya aprobado la propuesta de realizar la revocación de mandato el mismo año que las elecciones intermedias.
“La revocación de mandato existe, pero no se aprobó que coincidiera con las elecciones. ¿Por qué negar esa posibilidad? No hay ningún problema; por eso considero que no es positivo para el país”, expresó durante su conferencia.
En otro tema, al ser cuestionada sobre el futuro de la alianza entre Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, señaló que serán estas fuerzas políticas las que definan su continuidad. Aun así, reconoció que dicha coalición ha permitido impulsar reformas relevantes, como la del Poder Judicial, la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, cambios a la Ley de Aguas y la reforma energética, además de otras 16 modificaciones constitucionales.
Sheinbaum también subrayó que la reforma aprobada establece que los consejeros electorales no podrán percibir salarios superiores al de la titular del Ejecutivo federal, además de eliminar beneficios como seguros de gastos médicos mayores y otros privilegios en organismos electorales y congresos.
Afirmó que con estas medidas se evitará el uso indebido de recursos públicos en prestaciones que calificó como innecesarias.
Finalmente, sostuvo que no existieron argumentos sólidos para rechazar el adelanto de la revocación de mandato, ya que —dijo— la preocupación de que su coincidencia con elecciones federales favoreciera a algún partido no es una interpretación válida.












