El Gobierno de Serbia pedirá el jueves a la misión de la OTAN en Kosovo (KFOR) su consentimiento para el retorno de soldados y policías serbios a su antigua provincia independiente desde 2008, aunque sin ninguna esperanza de recibir una respuesta positiva.
“La sesión del Gobierno se celebra el jueves, y todo parece indicar que decidirá enviar la carta al comandante de la KFOR”, declaró el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, según recoge la televisión pública serbia RTS.
Serbia fundamenta su petición en la Resolución 1.244 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1999, después de la guerra entre las fuerzas serbias y una guerrilla separatista albanokosovar terminada tras dos meses y medio de bombardeos de la OTAN para proteger a la población albanesa de la represión del entonces régimen de Slobodan Milosevic.
La resolución establece que Serbia puede desplegar hasta mil militares y policías en lugares religiosos cristiano ortodoxos, áreas de mayoría serbias y cruces fronterizos, si tal despliegue es aprobado por el comandante de la KFOR.
Vucic anunció ya el pasado sábado la intención de pedir el retorno de sus fuerzas a Kosovo tras un refuerzo de la presencia de unidades policiales enviadas por Pristina al norte kosovar, poblado pos serbios, y que considera contrario a los acuerdos logrados en los años pasados entre Kosovo y Serbia.
El presidente serbio reconoció entonces que no se hace ninguna ilusión de que la KFOR vaya a aceptar la exigencia.
En el norte kosovar hay un vacío de autoridad desde que a comienzos de noviembre todos los representantes de la minoría serbia, incluidos policías y jueces, dimitieron de las instituciones kosovares en protesta por decisiones de Pristina que denunciaron como unilaterales y discriminatorias.
Las tensiones entre Kosovo y Serbia, frecuentes en los últimos meses, han aumentado desde el fin de semana tras el bloqueo de las carreteras del norte kosovar por la población serbia con episodios esporádicos de violencia.










