Parece invento de internet, pero no: Maximus sí existe y ya se convirtió en uno de los personajes más raros, virales y comentados del arranque de la Copa del Mundo. El famoso gato del primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, apareció en redes como el nuevo gato oráculo del Mundial y su debut no pudo ser más llamativo: eligió a México como ganador del partido inaugural ante Sudáfrica y el pronóstico salió bien. Desde ahí, su nombre empezó a brincar de medio en medio, entre el chiste, la curiosidad y esa vieja fascinación que cada cuatro años revive cuando algún animal parece tener poderes para leer el destino futbolero. (elfinanciero.com.mx)
La historia se volvió todavía más sabrosa porque no estamos hablando de cualquier mascota famosa de internet. Maximus vive en la residencia oficial del jefe del gobierno belga y fue presentado casi como un personaje de gabinete con humor institucional incluido. Eso sí, conviene bajar dos rayitas al hype: aunque acertó el México vs Sudáfrica, también falló muy rápido en su segunda aparición al inclinarse por la República Checa en un partido que terminó ganando Corea del Sur. O sea, si la pregunta es si Maximus ya está adivinando los resultados del Mundial 2026 como si fuera el heredero definitivo del pulpo Paul, la respuesta corta es no. Si la pregunta es si ya se volvió un fenómeno viral con potencial para robar cámara durante el torneo, ahí sí: totalmente. (elfinanciero.com.mx)
De mascota política a celebridad inesperada
Para entender por qué el tema explotó tanto, primero hay que ubicar al dueño del michi. Bart De Wever es el actual primer ministro de Bélgica y encabeza el gobierno federal desde febrero de 2025. En ese entorno oficial apareció Maximus Textoris Pulcher, un gato adoptado que se instaló en la residencia del número 16 de la Rue de la Loi, la dirección más simbólica del poder ejecutivo belga. La propia prensa belga contó desde 2025 que el felino no solo llegó a vivir ahí, sino que fue incorporado a la narrativa pública del gobierno con un tono juguetón: una especie de asesor felino, figura simpática de redes y, de paso, escaparate perfecto para humanizar una oficina que normalmente suena bastante seria. (belgium.be)
Lo más interesante es que la fama de Maximus no nació por el Mundial. Ya traía una base de seguidores gracias a publicaciones sobre su vida diaria en la residencia oficial, sus siestas, travesuras y apariciones junto al primer ministro. The Brussels Times reportó que el gato fue adoptado de un refugio y que además es portador de FIV, por lo que debe permanecer dentro de casa. Ese detalle, lejos de restarle simpatía, ayudó a construir una imagen más cercana del animal: no solo era la mascota del poder, también era un gato rescatado con una historia particular detrás. En tiempos donde la política compite por atención con el entretenimiento puro, Maximus encajó perfecto como personaje híbrido entre vida pública, ternura digital y estrategia de comunicación. (brusselstimes.com)
Ese cruce entre poder y cultura pop explica buena parte del ruido. En Bélgica, la oficina del primer ministro entendió que un gato carismático puede lograr algo que muchos discursos no consiguen: conversación espontánea, compartidos y un tono menos acartonado. Así fue como el personaje brincó del contexto local al radar internacional justo cuando el Mundial 2026 necesitaba historias paralelas al balón. Y en ese ecosistema, un gato instalado en la casa del primer ministro, con nombre grandilocuente, estética de meme y vocación de adivino, era material perfecto para explotar. No había forma de que pasara desapercibido. (brusselstimes.com)
El pronóstico que encendió la conversación
La mecánica del show también ayudó bastante. De acuerdo con reportes retomados por medios europeos, la idea de convertir a Maximus en pronosticador no salió directamente del primer ministro, sino de colaboradores creativos y futboleros de su entorno. El formato fue sencillo y efectivo: poner al gato frente a dos opciones asociadas a los equipos de un partido y dejar que eligiera. En su primera prueba, Maximus se inclinó por México para el duelo inaugural ante Sudáfrica. Lo que parecía una ocurrencia simpática se volvió noticia en cuanto el resultado real confirmó el pick del felino. En cuestión de horas, Maximus ya estaba siendo presentado como la versión 2026 del viejo mito animalero que acompaña a los Mundiales. (sport.dziennik.pl)
Y aquí entra el contexto deportivo que le dio gasolina al asunto. México abrió el Mundial 2026 con una victoria de 2-0 sobre Sudáfrica en la Ciudad de México el jueves 11 de junio. AP reportó que Julián Quiñones y Raúl Jiménez marcaron los goles del partido inaugural en un encuentro que además tuvo tres tarjetas rojas, un ingrediente extra para subirle dramatismo al estreno. Como el pronóstico de Maximus coincidió con un juego tan visible, el efecto mediático se multiplicó. No es lo mismo acertar un amistoso perdido en el calendario que pegarle al arranque del torneo más visto del planeta, con el anfitrión involucrado y una conversación encendida en redes desde antes del silbatazo inicial. Ahí fue donde el gato oráculo del Mundial dejó de ser una curiosidad local y se volvió tendencia internacional. (apnews.com)
Pero el aura mística duró poco. El propio seguimiento de El Financiero dejó claro que Maximus sumó rápidamente un acierto y un error. Después de elegir a México correctamente, se equivocó al pronosticar una victoria checa en el duelo frente a Corea del Sur, que terminó 2-1 para los asiáticos. Ese dato cambia por completo la lectura de la historia: más que un profeta infalible, Maximus es por ahora una divertida máquina de contenido que arrancó bien, tropezó pronto y aun así logró exactamente lo que cualquier fenómeno viral necesita lograr: que todos hablen de él. Y eso, en el terreno del internet contemporáneo, a veces vale más que tener cien por ciento de efectividad. (elfinanciero.com.mx)
¿Nuevo pulpo Paul o marketing con mucho colmillo?
Cada Mundial necesita sus relatos alternos. Unos nacen en la cancha, otros en la grada y otros en esa zona extraña donde conviven el absurdo, las redes sociales y la nostalgia. Maximus entró directo a esta última categoría porque inevitablemente activó la comparación con Paul, el pulpo que se volvió leyenda en Sudáfrica 2010 por encadenar varios pronósticos correctos, incluida la final. Desde entonces, cada torneo intenta producir a su propio animal adivino, pero casi ninguno consigue instalarse de verdad en la conversación global. Lo que tiene Maximus a su favor es que no aparece aislado en una pecera o en un zoológico: aparece ligado al poder político europeo, con una narrativa oficial detrás, una identidad visual bien trabajada y el empujón de una cuenta diseñada para entretener. Eso lo vuelve menos espontáneo, sí, pero también mucho más mediático. (elfinanciero.com.mx)
Por eso la pregunta correcta quizá no sea si Maximus adivina resultados, sino qué tan bien funciona como personaje de época. Y ahí la respuesta es bastante clara. Funciona porque mezcla tres cosas que internet adora: animales, fútbol y una pizca de surrealismo institucional. También funciona porque la historia tiene ese tono de no puede ser real que obliga a dar clic. Un gato del primer ministro belga, bautizado con nombre casi imperial, instalado en la residencia oficial y convertido en pronosticador del Mundial: es tan improbable que termina siendo perfecto para la lógica de la viralidad. Además, hay un componente de humor político que no pasa desapercibido. Presentarlo como un asesor felino o un supuesto talento para los picks deportivos no solo busca risas; también refresca la imagen pública de un liderazgo que, de otro modo, rara vez llegaría a audiencias fuera de la cobertura política dura. (brusselstimes.com)
Claro, ese mismo toque de marketing es lo que impide tomárselo demasiado en serio. Maximus no es un analista táctico, no tiene acceso al vestidor y no está leyendo mapas de calor antes de elegir un plato. Su rol es otro: convertirse en un símbolo ligero dentro de un torneo gigantesco, producir conversación y darle al público una historia fácil de compartir entre resultados, polémicas arbitrales y debates futboleros. En ese sentido, da igual si termina con marca ganadora o no. Si suma más aciertos, crecerá el mito. Si se equivoca seguido, crecerá el meme. Y en ambos casos seguirá cumpliendo su función. Esa es la verdadera inteligencia del personaje: está construido para ganar incluso cuando falla. (elfinanciero.com.mx)
También hay algo muy contemporáneo en la reacción del público. Durante eventos globales tan grandes como el Mundial, la audiencia no consume solo deporte; consume mini historias que ayudan a descansar del bombardeo informativo. Un partido puede abrir discusiones tácticas, geopolíticas o comerciales, pero entre todo eso siempre aparece una válvula de escape. Maximus entró justo ahí. Su historia le da al torneo una capa pop que no compite con el juego, pero sí acompaña la experiencia colectiva de seguirlo. En otras palabras: nadie necesita creer de verdad que el gato ve el futuro para disfrutar el chisme mundialista que genera. Y quizá esa sea la razón más poderosa de su éxito inicial. (elfinanciero.com.mx)
Al final, entonces, la historia de Maximus se resume así: sí, el gato del primer ministro de Bélgica acertó el resultado del debut de México ante Sudáfrica y por eso se volvió viral; no, todavía no puede presumir una racha mágica porque ya cargó con un fallo en su segunda predicción. Entre el mito y la mercadotecnia, entre la ternura y el timing perfecto, Maximus encontró un lugar ideal en el arranque del torneo. No sabemos si acabará convertido en el gran gato oráculo del Mundial o si terminará siendo solo una anécdota brillante de los primeros días de la Copa. Pero por ahora ya logró lo más difícil: en un Mundial saturado de historias, consiguió que medio planeta volteara a ver a un michi sentado en el corazón del poder belga. (elfinanciero.com.mx)







