Fernando Vázquez Rigada
Se había advertido: el régimen comienza a perder el control del país. Se asoma el perfil terrible de un rostro conocido pero olvidado: la ingobernabilidad.
Múltiples crisis estallan simultáneas por toda la geografía nacional.
El caos congelado, para usar la frase de Bulnes, se descongela: el descuartizamiento del sistema de salud pública ya es inocultable. Ahora genera protestas y tomas de vialidades de trabajadores del IMSS y el IMSS-Bienestar en Querétaro, Jalisco, Nuevo León, Edomex, Chihuahua, Hidalgo, Oaxaca, Chiapas, Puebla, Coahuila, Colima y Baja California Sur. El martes viene una movilización nacional, incluido el estrangulamiento de la Ciudad de México.
Pero el problema no es sólo con los trabajadores. Los especialistas han denunciado la falta de insumos y el crimen de recetar lo que hay, no lo que se necesita.
Miles de usuarios acumulan quejas y rabia por la falta de consultas, cirugías, tratamientos.
Hay indignación por la muerte de recién nacidos en Durango y Jalisco.
Se cancela en el último trimestre el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. No hay dinero, como tampoco lo hay para adquirir medicinas.
No hay, pero la corrupción sigue aflorando cada día. Ayer domingo se difundieron presuntos negocios en contratos vinculados a la secretaria de Energía y en la compra de vacunas contra el Covid. El paraguas político de la red de huachicol recorre las venas del país: de Baja California a Veracruz a Quintana Roo a la Marina y a los hijos de López Obrador.
Guadalajara está a punto de reventar por una crisis de agua contaminada que afecta a 300 colonias. Es un problema mayúsculo, pero no único: la calidad de los servicios públicos se desmorona. La infraestructura de las principales ciudades del país está en estado lamentable.
Ya ni hablar de la inseguridad. Un tercio del país tomado por el crimen. Veintidós muertos en motines en Sinaloa, 11 de ellos en un día en el penal de Mazatlán. Mensaje: el Estado no puede controlar ni los reclusorios.
Aun con la disminución en homicidios, entre ejecutados y desaparecidos hay alrededor de 2,333 vidas que se esfuman por mes. 77 al día. La crisis sigue.
Morena sufre tensiones internas en Chihuahua, Michoacán, Zacatecas, Nuevo León, Tlaxcala. La relación con el PT está con alfileres.
En septiembre, volvió a disminuir el registro de patrones ante el IMSS. Van 27 meses de pérdidas. Por eso la recaudación del ISR ha caído 5.6%.
Por si algo faltara, la confrontación con Estados Unidos continúa y posiblemente la semana entrante venga una nueva sacudida que no será otra cosa que el inicio formal de la temporada de caza.
¿Cómo llegamos hasta aquí?
Primero: el desmantelamiento del Estado. El Poder Judicial fue destruido y el imperio de la ley se socavó. La impunidad hacia los políticos señalados pública y legalmente por ser socios del hampa, y la persistencia de niveles de impunidad afectan la confianza pública. 1 de cada 10 delitos se castiga y, ojo, sólo 7% se denuncia.
El Poder Legislativo fue cooptado por una chicanada jurídica.
El Poder Ejecutivo ha centralizado el poder, pero la calidad del gabinete es lamentable. La presidenta debe salir a atajar todo, en todos lados, todo el tiempo. La Secretaría de Gobernación brilla por su ausencia. Las nominaciones de candidatos se basaron en gran medida en los gobernadores.
Así, se repite la feudalización del poder. Sólo que las y los señores feudales del oficialismo son, salvo excepciones honrosas y limitadísimas, incompetentes, ignorantes o corruptos. O los tres. De arrogancia ya ni hablamos.
Porfirio Díaz alertó sobre el riesgo de haber desatado al tigre. No dijo que él lo violentó, aunque amarrado. Pero su preocupación fue cierta: desatado, el felino cobró la vida del presidente y el vicepresidente y la afrenta desembocó, primero, en actos justicieros y luego en una cruel guerra civil. La agonía se prolongó casi dos décadas.
Años después, Jesús Reyes Heroles advirtió sobre la necesidad de no despertar al México bronco. A diferencia de Díaz, el veracruzano armó la más importante reforma política de su tiempo que permitió incluir y serenar a las facciones más radicales del país.
Ahí están los datos y ahí están los antecedentes.
Las grandes tragedias de la historia se resumen siempre en dos palabras: demasiado tarde.
Ojalá no lo sea.
@fvazquezrig










