La inflación en México volvió a acelerarse durante la primera quincena de octubre, al ubicarse en 3.62 por ciento anual, por encima de las expectativas de los analistas y del nivel registrado al cierre de septiembre. El incremento estuvo acompañado de alzas importantes en productos alimenticios y servicios, lo que añade presión al gasto de los hogares y mantiene la atención sobre las decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico).
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una variación anual de 3.62 por ciento en las primeras dos semanas de octubre. El resultado superó la estimación de 3.59 por ciento de los analistas y el 3.49 por ciento observado al cierre del mes anterior.
La inflación subyacente, que excluye los productos con precios más volátiles, como ciertos alimentos y los energéticos, también mostró una aceleración al alcanzar 3.78 por ciento anual. Esta cifra se ubicó por encima de las previsiones del mercado, de 3.70 por ciento, y del 3.71 por ciento registrado a finales de septiembre.
Entre los productos que más aumentaron de precio durante la primera quincena de octubre destacó el tomate verde, con un incremento quincenal de 22.07 por ciento. La calabacita también presentó una variación considerable, al encarecerse 16.27 por ciento, lo que presionó el costo de las compras de alimentos para las familias mexicanas.
Otros componentes del Índice Nacional de Precios al Consumidor también registraron incrementos relevantes. La electricidad presentó un alza de 18.51 por ciento, mientras que el transporte aéreo aumentó 14.77 por ciento durante el mismo periodo.
El repunte de los precios ocurre mientras Banxico mantiene su tasa de interés de referencia en 6.5 por ciento, decisión que ha sostenido durante tres reuniones consecutivas, en espera de contar con mayores elementos para evaluar la evolución de la inflación.
La institución monetaria ha adoptado una postura más dependiente de los datos económicos, después de retirar las señales que apuntaban a una posible continuidad de las tasas sin cambios. Con ello, las próximas decisiones estarán sujetas al comportamiento de los precios y a las perspectivas económicas.
La siguiente reunión de política monetaria de Banxico está programada para el 5 de noviembre, cuando sus integrantes evaluarán las condiciones inflacionarias y determinarán los pasos a seguir respecto a la tasa de referencia.
El objetivo del banco central es mantener la inflación en 3 por ciento, con un margen de variación de un punto porcentual. Aunque el nivel general se mantiene dentro de ese intervalo, la reciente aceleración y los incrementos en productos de consumo cotidiano mantienen la atención sobre la evolución de los precios en el país.












