INCORPORAN ESTRATEGIAS DE DESARROLLO DIGITAL, PIDEN ECONOMISTAS

América Latina enfrenta el reto de sumarse a la revolución digital indicaron

Reunidos en el “Seminario Diálogos para el desarrollo: de la Revolución Industrial a la Revolución Digital. Hacia una agenda digital para México”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), El Colegio de México y el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

América Latina enfrenta el reto de sumarse a la revolución digital, tarea “imposible” por si solas para las naciones, porque únicamente “se pueden tener resultados positivos frente a los grandes avances de otras regiones y otros países a través de una sinergia y combinación en esta materia”, dijo Arturo Oropeza García, investigador del IIJ.

Héctor Guerrero Herrera, subsecretario de Industria, Comercio y Competitividad de la Secretaría de Economía, refirió que la dependencia “se propone tomar un rol activo participando desde hace tiempo, y ahora de manera muy activa, en el diseño, conceptualización, vinculación e implementación de una política industrial, generando un ambiente propicio para la inversión y promoviendo dicha inversión en todos los encadenamientos productivos donde participa nuestra economía”.}

 Recordó que ya se lanzó una plataforma que establece la meta de crecimiento de cinco por ciento del Producto Interno Bruto, en el mercado interno, empleo, empresas, fomento a la inversión, comercio internacional y regionalización acompañada de sus diferentes sectores.

A su vez, Raúl Gutiérrez Muguerza, presidente del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, y presidente del Consejo del Acero, destacó que la aplicación de las nuevas tecnologías modifican los modelos de producción y, en consecuencia, la situación del mercado laboral y el entorno en el que se desenvuelven las empresas.

Mario Cimoli, secretario Ejecutivo Adjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, destacó que, el COVID-19 aceleró la automatización, el uso de robots industriales y de servicio, donde sus precios son más bajos, por lo cual se prevé que uno de los efectos sea mano de obra barata.

Se generó una nueva depresión donde el desempleo y el trabajo precario predominan. Para superar estos retos es necesario fomentar una política industrial que genere empleo, mejor distribución e igualdad.

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