La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció que la conmemoración del centenario de la Guerra Cristera, que se celebrará en 2026, no debe limitarse a un acto de memoria histórica, sino convertirse en un “examen de conciencia y un compromiso renovado”. Los obispos subrayaron que el levantamiento armado de los católicos ocurrió cuando, dijeron, “un Estado totalitario intentó imponer su dominio absoluto sobre las conciencias”.
En el marco de la 119 Asamblea Plenaria, la CEM llamó a superar divisiones y fortalecer la unidad para enfrentar los desafíos actuales del país, marcados por violencia persistente, miedo social, crisis económica e impunidad.
A través de un documento que recoge las conclusiones del encuentro, los obispos afirmaron que no pueden permanecer indiferentes ante el sufrimiento de la población ni guardar neutralidad cuando está en juego la dignidad humana. También denunciaron que sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral e incluso políticos que buscan mejorar la situación del país han sido amenazados o asesinados, mientras persiste una sensación de impotencia ciudadana.
En un mensaje difundido en redes sociales, Monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, enumeró las condiciones que afectan a la sociedad y afirmó que la Iglesia no puede guardar silencio. “Ante tanto dolor no podemos callar; no hablamos desde el odio, sino desde el amor a este país”, señaló. Asimismo, sostuvo que, pese a los discursos oficiales sobre la disminución de la violencia, cientos de familias siguen viviendo realidades distintas.










