El conductor de la pipa de gas involucrada en la explosión del pasado 10 de septiembre en avenida Ignacio Zaragoza, Iztapalapa, falleció el 16 de septiembre, elevando a 19 el número de personas muertas por esta tragedia.
El chofer, identificado como Fernando Soto Munguía, permanecía inconsciente desde el accidente y nunca recibió una orden de aprehensión formal. No obstante, se mantenía bajo custodia médica hasta el momento de su deceso.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, el conductor impactó la unidad dos veces al ingresar a la glorieta de la autopista México-Puebla. La investigación determinó que el exceso de velocidad —superior a 40 km/h— y la falta de pericia ocasionaron la ruptura de un casquete del tanque, lo que provocó la fuga de gas y su posterior ignición.
La Secretaría de Salud capitalina informó que, además de las 19 muertes confirmadas, 32 personas continúan hospitalizadas y otras 33 han sido dadas de alta.
El Gobierno de la Ciudad de México aseguró que brinda atención personalizada a las víctimas, con mesas de apoyo económico y psicológico. Sin embargo, legisladores y organizaciones sociales han cuestionado la falta de controles en el transporte de materiales peligrosos y demandan responsabilidades directas a la empresa propietaria de la pipa.
La explosión, considerada una de las más graves en la capital en los últimos años, ha reabierto el debate sobre seguridad urbana y manejo de sustancias altamente riesgosas.









