Cuando la carencia no encuentra solución afuera, a veces lo logra desde adentro.
Por Laura Aline Pérez — Consultora e Instructora Holística.
El chequeo anual es parte del calendario de cualquier profesionista de ciudad. Se agenda entre dos juntas, se hace en ayunas y los resultados se recogen una semana después, de camino a otra cosa. A veces el papel trae un dato que nadie esperaba: hígado graso en alguien que come bien, un riñón que empieza a marcar, unos kilos que no bajan con nada, una glucosa que subió sin aviso.
Lo que sigue es una conversación conocida. Vienen las preguntas sobre la dieta, el alcohol, el ejercicio. Y la persona contesta con honestidad que en su vida diaria no hay nada que explique lo que dice el estudio.
“Hago todo bien y mis resultados siguen igual.” “Siento que en el consultorio no me creen.”
El dato que no cuadra
El diagnóstico y el tratamiento del médico se siguen al pie de la letra. Ninguno de los dos se discute en una consulta emocional, ni se matiza, ni se reinterpreta. Lo que se trabaja aquí acompaña al tratamiento médico y nunca lo sustituye.
La pregunta que se agrega es de otro orden. Un estudio dice con precisión qué ocurre en un órgano. Pero no puede definir qué estaba ocurriendo en la vida de esa persona el año en que ese proceso empezó. Casi siempre esa pregunta tiene respuesta.
La biología no improvisa
La Descodificación Biológica apoya desde otro ángulo y parte de un concepto que se relaciona de lleno con lo emocional. El organismo responde a lo que percibe. Ante una amenaza continua se reprograma. Guarda, reserva, transforma y se mantiene en alerta total. Y esa organización deja huella. Se identifica en el estudio y requiere tratamiento.
Que la amenaza sea actual o venga heredada de la historia familiar le resulta indistinto. El cuerpo trabaja con lo que percibe como real, y una carencia de hace dos generaciones puede seguir percibiéndose así.
Guardar adentro lo que falta afuera
La grasa corporal es una reserva. El hígado y el riñón son órganos de administración: uno procesa y almacena, el otro filtra y decide qué se conserva y qué se elimina. Que aparezcan con problemas en historias de quiebra, despojo o deuda deja de sorprender con los años.
Lo que se graba antes de tener memoria
El Proyecto Sentido observa el periodo que va de antes de la concepción a los primeros años de vida. La pregunta es concreta: qué se vivía en esa familia cuando ese hijo estaba en camino. Si hubo pérdida de empleo, deudas, mudanzas forzadas o miedo real a que faltara lo básico, esa atmósfera formó parte de su primer entorno.
Ahí se instala además algo más silencioso: la primera experiencia de recibir. Antes de que exista una idea del dinero existe la experiencia de que lo necesario llega o no llega, de que se pide y se responde o se pide y se espera. Quien aprendió temprano que pedir era arriesgado suele tener, cuarenta años después, una dificultad muy específica para cobrar.
Un caso
Andrea, de 47 años, dueña de un negocio de belleza, llegó a consulta con un diagnóstico de hígado graso que su médico llevaba dos años atendiendo. Su descripción tenía algo de reclamo: come pescado y verdura, corre tres veces por semana, no bebe. En cada revisión escuchaba otra vez las preguntas sobre su alimentación y salía con la sensación de no ser creída.
Al ubicar el año del primer estudio alterado apareció el resto de la historia. Fue el año de pandemia cuando su negocio se quedó sin clientes y ella sostuvo con sus ahorros la nómina de cuatro personas. Hablando de su historia, su nacimiento coincidió con la quiebra del negocio de su padre, que en la familia se contaba como anécdota de mudanzas y mucha escasez. La solución comenzó al poder mirar lo que la angustiaba en los años en que su cuerpo empezó a guardar.
El médico atiende el órgano; una consulta emocional atiende la historia que ese órgano acompañó. Son dos trabajos distintos y ninguno ocupa el lugar del otro.
En la última entrega de esta serie veremos qué se hace con todo esto: cómo se pasa de entender el patrón a sostener un cambio.
El año en que apareció tu diagnóstico está anotado en tus estudios. Ponlo junto a esta pregunta: ¿qué estaba pasando con el dinero en tu casa, o en la de tus padres, cuando tu cuerpo empezó a guardar?
Ese dato casi nunca está a la mano. Cuando esa pregunta empiece a incomodar, una consulta holística es el mejor lugar donde podemos comenzar a resolverla.










