Clara Brugada Molina, presentó ante los integrantes de su gabinete, la firma del Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, contenido en un decálogo de compromisos que definirá la forma de actuar de las personas servidoras públicas del gobierno de la Ciudad de México.
El decálogo establece los siguientes compromisos: uno, derecho a la buena administración pública; dos, el presupuesto es sagrado, cada peso pertenece al pueblo y debe regresar al pueblo convertido en derechos, obras, servicios y bienestar; tres, gobierno honesto, cero corrupciones, cero impunidades; cuatro, poder para servir, jamás para servirse; y cinco, cero lujos, privilegios y ostentaciones.
Asimismo, plantea como compromiso transversal la transparencia total para el buen gobierno, así como la rendición de cuentas permanente, para que la ciudadanía conozca qué hace el gobierno, cómo lo hace y en qué se ejerce cada peso público.
Seis, menos burocracia, más soluciones; siete, buen trato, cero prepotencia, discriminación o abuso de poder; ocho, combate y erradicación de cualquier forma de discriminación; nueve, gobernar para todas, todos y todes desde el territorio y poniendo primero a quien más lo necesita; y diez, el servicio público es para transformar, no sólo para administrar.
En materia de combate a la corrupción, el Código establece que ningún cargo, recurso o decisión pública podrá utilizarse para obtener beneficios personales, familiares, políticos o particulares, y rechaza prácticas como sobornos, moches, influyentismo, conflictos de interés, nepotismo y patrimonialismo.
En el apartado de austeridad, la mandataria destacó que el servicio público no es una vía para vivir por encima del pueblo, sino para servirlo, por lo que llamó a gobernar con el ejemplo y bajo el principio de “menos para el gobierno, más para la gente”.
Respecto al compromiso de gobernar desde el territorio, señaló que se debe recorrer las calles, escuchar a las comunidades, tocar casa por casa y gobernar obedeciendo, con el objetivo de que cada decisión pública contribuya a cerrar las brechas de desigualdad social, territorial y de género.
Por Hugo Renán González













