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Miles de personas se congregaron en el Zócalo capitalino para formar la bandera LGBTTTIQ+ humana más grande del mundo, como parte de las celebraciones por el Mes del Orgullo en la Ciudad de México. Con playeras y sombrillas de colores, más de 6 mil asistentes participaron en esta expresión colectiva de inclusión y diversidad. El […]
Miles de personas se congregaron en el Zócalo capitalino para formar la bandera LGBTTTIQ+ humana más grande del mundo, como parte de las celebraciones por el Mes del Orgullo en la Ciudad de México. Con playeras y sombrillas de colores, más de 6 mil asistentes participaron en esta expresión colectiva de inclusión y diversidad.
El acto fue encabezado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien destacó que el corazón de la capital mexicana “late con fuerza por la diversidad”. Aseguró que su administración está comprometida con una ciudad que promueve los derechos, libertades y el reconocimiento pleno de las poblaciones de la diversidad sexual.
“Esta imagen monumental que hoy dibujamos con nuestros cuerpos y colores es un mensaje poderoso al país y al mundo: la Ciudad de México es Capital del Orgullo, de la paz y de la Transformación”, expresó.
Brugada reafirmó que en la capital se garantiza la libertad de todas las personas para ser y amar sin miedo. “El amor es amor y en esta ciudad se respeta, se protege y se celebra”, dijo.
Durante su intervención, también hizo un llamado a la paz en el contexto internacional y posicionó a la Ciudad de México como una capital pacifista. “Frente a la guerra y el sufrimiento, levantamos esta bandera como símbolo de paz y diálogo”, subrayó.
Asimismo, la mandataria capitalina reiteró que su gobierno condena toda forma de violencia, violaciones a los derechos humanos y cualquier acción contraria al derecho internacional. Recordó que la paz es un bien público global indispensable para la convivencia entre personas, comunidades y naciones.
Finalmente, Clara Brugada reafirmó que la Ciudad de México asume como propios los principios constitucionales de la política exterior mexicana, como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de los conflictos, la cooperación internacional y la promoción de los derechos humanos.
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