Como ya es tradición para muchas familias, este Sábado de Gloria los habitantes de la Ciudad de México acudieron a las fuentes de la Alameda Central para refrescarse y convivir.
Los niños fueron, como de costumbre, los más entusiastas, jugando entre chorros de agua, mientras algunos padres los observaban desde la orilla o se permitían mojarse ligeramente para mitigar el calor.
Con temperaturas cercanas a los 28 grados, y a pesar de que el sol se ocultaba ocasionalmente tras nubes densas, la sensación térmica resultaba sofocante. En este contexto, sumergirse en las fuentes se convirtió en una opción accesible y refrescante.
Para muchas personas, además, esta actividad representa una forma de disfrutar el espacio público. Tal es el caso de Horacio Téllez, quien visitó el Centro Histórico para hacer compras y, acompañado de su esposa y su hija de seis años, decidió hacer una pausa para que la pequeña se uniera a otros niños en el agua.
“Vimos que había varios niños en las fuentes y a mi hija le dio curiosidad. No todas las familias tienen la posibilidad de salir de vacaciones, y actualmente todo está caro. Esto es una distracción tanto para niños como para adultos”, comentó.
Tras este momento de esparcimiento, Horacio regresaría a atender su negocio de papas a la francesa y alitas, además de seguir el partido de su equipo, el América, del cual dijo formar parte de una de sus barras.
En otra de las fuentes, un grupo de niñas jugaba incluso con un pato, que se dejaba cargar y volvía tranquilamente al agua.
Por su parte, comerciantes de aguas frescas, raspados y refrescos preparados aprovecharon la afluencia para instalarse en la zona, mientras quienes preferían no mojarse descansaban en las bancas de piedra, disfrutando del ambiente a su manera.
Hasta el momento, las autoridades capitalinas no han reportado incidentes relacionados con el uso del agua durante esta jornada.












