Por Óscar Solórzano El problema de las noticias es que lo presentan como algo cotidiano, ahora es hasta común, algo que sucede porque salen de sus casas muy temprano y tienen que caminar por calles oscuras o porque iban vestidas de forma provocativa o porque andaban en malos pasos o simplemente porque así es la […]
Por Óscar Solórzano
El problema de las noticias es que lo presentan como algo cotidiano, ahora es hasta común, algo que sucede porque salen de sus casas muy temprano y tienen que caminar por calles oscuras o porque iban vestidas de forma provocativa o porque andaban en malos pasos o simplemente porque así es la vida.
El asunto es que prácticamente cada dos días asesinan a una mujer en el Estado de México, sin que realmente exista una preocupación por parte de las autoridades. Durante el 2020, primer año de la pandemia, hubo al menos 151 feminicidios en la entidad.
Y si ustedes creyeron que eso acabaría allí y que con el año nuevo la situación cambiaría, pues déjenme decirles que no, tan solo en enero de este 2021 se encontraron los cuerpos de 12 mujeres de diversas edades y en varios municipios: Chalco, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Toluca, Lerma, Tenango del Valle, Almoloya de Juárez, Axapusco, Coyotepec, Hueypoxtla y Villa Guerrero. Lo que coloca al Estado como el puntero de las estadísticas en feminicidios del país, tanto en 2020, como en lo que va del 2021.
Algunos dirán que al estar el problema focalizado se puede atender más fácil y es verdad, pero en este caso no existe ni siquiera un registro puntual de cuántas mujeres están desaparecidas, sus orígenes y los contextos en los que sucedió el crimen.
Dicho así, el problema es mucho más grave si pensamos en las desaparecidas, que hasta 2018 era de 1,790 mujeres, lo que nuevamente coloca a la entidad como la que tiene mayor el número.
Para contrastar este dato y entender la dimensión del problema, les comparto que, en el resto del país, del total de personas desaparecidas una cuarta parte son mujeres, pero en el Edo. Méx., el porcentaje es del 46%, casi la mitad del total y el doble de la media nacional.
De todo esto, lo más alarmante es que la mayoría de las mujeres desaparecidas son menores de edad: el 16% son de 10 a 14 años y el 31% de 15 a 17 años.
No basta entonces con decir que es por el narco y los problemas nacionales o que es porque usaban una falda corta, aquí lo claro y evidente es que existe un desinterés general en los tres niveles de gobierno, además de su complicidad, porque recordemos algo, la omisión de sus responsabilidades también es un delito.
En el Estado de México existe una Alerta de Género a la que parece nadie le hace caso, esta alerta se da en algunos municipios y tristemente Chalco está entre ellos. De tan cotidiano, parece que la violencia contra la mujer y el feminicidio dejan de ser una noticia.
Las cosas se agravaron ahora con este largo confinamiento en el que ha aumentado de forma preocupante la violencia ejercida en los hogares, y es que sólo durante 2020 creció más del 30% este fenómeno que no tiene para cuando terminar.
Lo lógico sería pensar que habría acciones coordinadas por parte de los tres niveles de gobierno para combatir el problema, sin embargo, nunca como ahora el DIF está desmantelado y con un presupuesto raquítico; además de que el INMUJERES renunció a su presupuesto, sí, así como lo leen, en abril del año pasado, este instituto dio luz verde a una reducción del 75% del dinero que tenía destinado, por motivos de austeridad.
Parece que durante el sexenio se ha confundido lo que es un gasto superfluo de lo que es atención urgente, bajo el pretexto de la austeridad se han bajado los presupuestos de atención a problemas de género, educación o salud, pero siguen vigentes proyectos de dudosa efectividad como una refinería, un tren turístico y un aeropuerto alterno en la Ciudad de México que parece que de poco servirá. Sin contar la enorme cantidad de dadivas sin más finalidad que ganar votos en las elecciones.
Urge recuperar la agenda de lo importante, implementar acciones y políticas públicas que de verdad permitan a mujeres y niñas recuperar la tranquilidad, que puedan llevar una vida plena y caminar seguras por la calle o en sus casas.
Lamentablemente, para el presidente la agenda feminista es una piedra en el zapato que ha tildado de oposición conservadora. Quizá de alguna manera tiene razón, las mujeres quieren conservar la vida y llevar una vida digna, es lo menos que todos merecemos.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@oscarsolorzanomx
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