Por Óscar Solórzano A veces los brazos no alcanzan, no es que no exista la voluntad, ha quedado claro y patente en esta administración que por voluntad no paramos, sino que simplemente el rezago y los retos para ayudar a todas las personas es enorme: enfermedades, educación, investigación, cultura, vivienda o asistencia en general. […]
Por Óscar Solórzano
A veces los brazos no alcanzan, no es que no exista la voluntad, ha quedado claro y patente en esta administración que por voluntad no paramos, sino que simplemente el rezago y los retos para ayudar a todas las personas es enorme: enfermedades, educación, investigación, cultura, vivienda o asistencia en general.
Por eso es que los modelos compartidos en los que una parte la trabaja el estado y otra parte la atienden los particulares han demostrado su efectividad a nivel mundial. Gracias a estos modelos se ha dado el impulso de un sinnúmero de organizaciones sin fines de lucro que se dedican a atender a las poblaciones a las que los gobiernos no pueden acceder, tal es el caso de la Cruz Roja, Greenpeace, orquestas y festivales culturales, por mencionar sólo algunos casos.
En nuestro país las Instituciones de Asistencia Privada (IAP) o las Asociaciones Civiles (AC) han sido fundamentales para ayudar a la población que a veces el estado no tiene posibilidades de atender, no porque no quiera, repito, sino porque existe un abandono histórico, que obliga a sumar todas las manos posibles.
Por citar alguna institución está el Monte de Piedad, que tan sólo en 2021 ha apoyado a mas de 1 millón y medio de personas, con más de 1,500 millones de pesos. Sobra decir, que todos estos apoyos son en su enorme mayoría de personas físicias que utilizan sus servicios y con ello ayudan a otros.
El Teletón es una organización que ha cobrado relevancia en los últimos 20 años, tiene 24 centros que ayudan específicamente a niños, niñas y adolescentes con alguna discapacidad, con autismo o con cáncer, va casi medio millón de usuarios que gracias a las aportaciones voluntarias de cientos de personas, han sido atendidos en estos espacios.
Podemos señalar también la labor escencial de algunas fundaciones como la Fundación Carlos Slim y su ayuda en la crisis de esta pandemia con el montaje de un espacio de atención Covid-19 en el Centro Banamex.
En el área de cultura, que no se ha considerado escencial y por ello el gobierno no invierte, sin la fundación Televisa, Jumex, BBVA, Banamex o la propia Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), no se podría haber rescatado mucho del arte de nuestro país e irremediablemente, se habría perdido un valurte enorme de nuestra riqueza cultural.
No se trata de poner a los grandes capitales como buenos, sino de indentificar que también tenemos puntos de coincidencia, creo que en esto de ayudar todos estamos de acuerdo.
Imagínense por un momento a nuestro país sin estas instituciones de ayuda social y humanitaria.
Por eso me extraña que ahora el congreso federal esté aprobando una iniciativa que pone en riesgo la asistencia social en el país, y no me refiero a estas grandes instituciones que desde luego se verán afectadas, sino a ciertas asociaciones o fundaciones pequeñas que buscan un impacto más modesto pero, debido a lo específico de su trabajo, se orientan a poblaciones que de otra manera estarían al final de la fila para su atención: asilos para personas adultas mayores, víctimas de la violencia familiar, mujeres violentadas, niños y adultos con cáncer, enfermos de SIDA, escuelas para gente sin recursos, refugios para gente sin techo, entre muchas otras.
Y qué decir de aquellas que se dedican especialmente a cuestiones ecológicas: limpieza de ríos y litorales, protección de especies, investigación y preservación de ecosistemas, entre varias que son pequeñitas, pero que en su conjunto suman mucho; juntas todas logran hacer la diferencia y ayudar al estado en estas labores que podrían pensarse menores, pero que son fundamentales para todos.
Limitar las deducciones de estas aportaciones es, desde luego, una forma de desincentivar la ayuda, es una manera de evitar que tendamos puentes de auxilio entre los hermanos, vecinos mexicanos, para que todos estemos mejor.
Sin duda, se requiere de una fiscalización audaz a estas instituciones para que no se conviertan en una fuente de evasión, pero debemos repensar si toda esta carga en las espaldas del gobierno es lo ideal o si podemos ayudar a la transformación y al cambio para estar mejor.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
Los comentarios están cerrados