Fue en 2008 que Ximena Sariñana se presentó como cantautora con el lanzamiento de su primer álbum Mediocre y para conmemorar las 15 primaveras del mismo, decidió ofrecer una serie de cuatro shows donde invitaba a su público a formar parte de una celebración que incluiría todos los éxitos del material y algunas sorpresas más, esto desde el Lunario […]
Fue en 2008 que Ximena Sariñana se presentó como cantautora con el lanzamiento de su primer álbum Mediocre y para conmemorar las 15 primaveras del mismo, decidió ofrecer una serie de cuatro shows donde invitaba a su público a formar parte de una celebración que incluiría todos los éxitos del material y algunas sorpresas más, esto desde el Lunario del Auditorio Nacional.
La convocatoria de la mexicana fue tal que con el recinto a su máxima capacidad desde las 20:00 horas, cual fiesta, ya era imposible moverse dentro del espacio entre tanta gente, mil 200 almas dispuestas a apadrinar a su quinceañera, quien finalmente apareció a las 20:40 horas para dar inicio a su festejo.
Hola Lunario, estoy muy muy emocionada, bienvenidos a esta celebración de los 15 años de Mediocre.
Espero que traigan bien preparado el disco para cantarlo conmigo, va a ser un show de celebración muy nostálgico, pero también muy lindo, y espero que disfruten mucho de todo lo que les tenemos preparado”, pidió antes de arrancar con su tema Alas, el cual interpretó a piano y rodeada de luces rojas creando un ambiente nostálgico que permearía en la primera mitad de la velada.
Con el lugar atiborrado, el calor se apoderó de la pista y la falta de aire comenzó a molestar a los presentes que comenzaron a empujarse y a estorbarse debido a que no cabía ni un alma más.
Tras un oscuro, Sariñana regresó acompañada ya de una banda de músicos entre trompetista, bajista, baterista, guitarrista y saxofonista, quienes aparecieron para seguir con el tema homónimo que dio título al disco.
Fue con Vidas paralelas que los fans pusieron pausa a las incomodidades para sacar sus teléfonos y ponerse a grabar y corear el que fue uno de los grandes hits del material.
Hombres y mujeres por igual, desde veinteañeros hasta cincuentones, que se amontonaron para poder ver un poco del show que la artista tenía preparado.
La ola de calor poco a poco fue olvidada entre bailes y tarros de cerveza que se servían de un lado a otro entre el público cual festival de música, con los meseros maniobrando para no derramarlas entre el mar de gente.
Si bien el recinto le quedó chico la cantante y su aforo, ella llevó una producción al nivel de cualquier otro escenario más grande con visuales, juegos de luces y un grupo de artistas que se amontonaron detrás de ella para musicalizar su celebración.
Normal, La tina, Reforma, No vuelvo más, Cambio de piel y Sintiendo rara fueron lanzados uno a otro dentro del primer set.
Tal como en la portada del cartel con el que anunció su evento, Sariñana lució un vestido de fiesta largo blanco y con un moño grande en el centro que, cual quinceañera, acompañó con guantes largos rosados y un peinado con ondulados que afianzó con dos pasadores a los costados decorados de diamantes en hileritas, look con el que fácilmente podría pasar por adolescente.
Su energía también era similar a la de una chica de esa edad, pues desde que salió a escena no paró de bailotear por todo el escenario e interactuar con sus músicos y los afortunados de hasta adelante.
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