Las molestias digestivas son un problema común durante los viajes, debido a factores como cambios en la alimentación, el estrés y las condiciones del entorno, que pueden provocar diarrea, estreñimiento, acidez o náuseas. De acuerdo con el Dr. Eamonn Quigley, gastroenterólogo del Hospital Houston Methodist, aunque la llamada “diarrea del viajero” es ampliamente conocida, el […]
Las molestias digestivas son un problema común durante los viajes, debido a factores como cambios en la alimentación, el estrés y las condiciones del entorno, que pueden provocar diarrea, estreñimiento, acidez o náuseas.
De acuerdo con el Dr. Eamonn Quigley, gastroenterólogo del Hospital Houston Methodist, aunque la llamada “diarrea del viajero” es ampliamente conocida, el estreñimiento es en realidad más frecuente, aunque suele pasar desapercibido.
Especialistas advierten que no es necesario viajar a destinos de alto riesgo para presentar alteraciones gastrointestinales. Incluso trayectos cortos o lugares considerados seguros pueden detonar síntomas debido a modificaciones en la dieta, el estrés o la rutina diaria.
Uno de los principales factores es el cambio en los hábitos alimenticios. Durante los viajes, es común reducir el consumo de fibra o ingerir alimentos distintos a los habituales, lo que puede desencadenar estreñimiento o diarrea. Además, el aumento en el consumo de bocadillos, postres o comidas procesadas impacta directamente en la digestión.
El estrés asociado al traslado, la logística del viaje o el uso de sanitarios compartidos también puede alterar la función intestinal. A esto se suma la deshidratación, un factor frecuente durante los desplazamientos, especialmente en trayectos largos o en sitios donde el acceso a agua potable es limitado.
El consumo de alcohol agrava este problema, ya que contribuye a la deshidratación. Por ello, especialistas recomiendan priorizar la ingesta de agua antes y durante el viaje.
En el caso de los vuelos, los cambios de presión atmosférica pueden provocar hinchazón abdominal, mientras que el consumo previo de alimentos que generan gases o bebidas carbonatadas incrementa la incomodidad digestiva.
Aunque el estreñimiento es más común, la diarrea del viajero sigue siendo un riesgo importante, principalmente en regiones donde existe mayor probabilidad de contaminación de alimentos o agua. Para prevenirla, se recomienda consumir alimentos bien cocidos y optar por agua embotellada.
Otro factor relevante es el desfase horario, que puede alterar los ritmos naturales del organismo y afectar el tránsito intestinal. Asimismo, olvidar medicamentos habituales para problemas digestivos puede complicar el control de los síntomas durante el viaje.
Finalmente, el mareo por movimiento, aunque no es propiamente un trastorno digestivo, puede generar náuseas y vómitos durante traslados en automóvil, avión o barco.
Entre las principales recomendaciones destacan mantener una dieta equilibrada, evitar cambios bruscos en la alimentación, mantenerse bien hidratado y planificar el uso de medicamentos, especialmente en personas con padecimientos digestivos previos.
Información de NotiPress
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