“Encarnó los valores esenciales de la Universidad y se empeñó por su cambio y engrandecimiento”: GraueLa UNAM es su verdadera casa, desde que ingresó lo hizo para no salir más: Gloria Soberón La Universidad Nacional Autónoma de México rindió un cálido y sentido homenaje a Guillermo Soberón Acevedo, quien fue “un inmenso mexicano, un rector […]
“Encarnó los valores esenciales de la Universidad y se empeñó por su cambio y engrandecimiento”: Graue
La UNAM es su verdadera casa, desde que ingresó lo hizo para no salir más: Gloria Soberón
La Universidad Nacional Autónoma de México rindió un cálido y sentido homenaje a Guillermo Soberón Acevedo, quien fue “un inmenso mexicano, un rector excepcional y uno de los grandes valores de esta casa de estudios”, aseguró el rector Enrique Graue Wiechers, al encabezar la ceremonia virtual.
Desde la sede de la ONU, en Nueva York, el exrector Juan Ramón de la Fuente afirmó: “Fue un hombre imperturbable, con aplomo, sin caer en el enojo, tratando de encontrar salidas, encauzó los problemas con sabiduría. Sabía colegiar las decisiones, nunca perdía el sentido del humor y era de una enorme generosidad”.
En su oportunidad, el también exrector José Narro Robles estimó que fue un hombre extraordinario, personaje distinguido, ser humano completo y especial. “Fue un gigante de la vida y, por supuesto, del pensamiento y la acción. Su obra escrita y sus realizaciones en nuestra UNAM y la educación superior, la ciencia, las humanidades y la cultura, en la salud y el desarrollo institucional, así lo prueban”.
En la ceremonia, que fue presenciada por los exrectores Pablo González Casanova, José Sarukhán Kermes y Francisco Barnés de Castro, a nombre de la familia Soberón tomó la palabra Gloria Soberón Chávez, hija del exrector, quien formuló una evocación de su padre como un hombre protagonista en múltiples facetas. Destacó que en marzo de 1941, cuando su padre ingresó a la UNAM, lo hizo para no salir más.
Todo aquello que hizo Soberón, dijo Graue, lo hizo bien; todo lo que impulsó trascendió, y fue sustento de logros posteriores. “El doctor Soberón es, sin duda, un ícono en la ciencia, la educación superior y la salud en México. Fue un personaje que marcó vidas, superó con serenidad problemas, buscó nuevos derroteros y supo concebir y concretar acciones con visión a largo plazo”.
Dejó su huella en la bioquímica, la biotecnología y en la genética; en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, en la Coordinación de la Investigación Científica, en la Secretaría de Salud y en sus institutos; en la bioética y la filantropía; en la legislación nacional, y por supuesto, en la Rectoría de la UNAM.
“Él, como nadie, encarnó los valores esenciales de la Universidad y se empeñó, sin pausas, por su cambio y engrandecimiento”, remarcó.
La Universidad, enfatizó, tiene un antes y un después del doctor Soberón. Es un personaje imprescindible para entender a la Universidad Nacional actual y el México del siglo XX.
“Yo me quedo con múltiples y muy gratos recuerdos. Guillermo: te fuiste con la lucidez, la entereza, y con el amor que te caracterizaron siempre. Te fuiste, pero te quedas entre nosotros. Que por nuestra raza hable siempre su indomable espíritu”, expresó Graue.
Juan Ramón de la Fuente destacó el lado humano de Soberón: “A Guillermo muchas cosas le aprendí”, dijo. Sobre todo a enfrentar las crisis en la Universidad, que no son pocas.
Indicó que Soberón afirmaba que la Universidad no debe ser militante de ningún partido político. “Cuánta razón tenía y tiene, porque una universidad se desnaturalizaría si lo hiciera”, enfatizó.
En tanto, José Narro señaló que Soberón fue constructor, ejecutor de grandes proyectos, hombre de una profesión: la del cambio y la superación; y de un compromiso con la patria.
Médico, bioquímico, investigador, maestro, político, administrador, intelectual y amante del deporte, cumplió múltiples roles en su vida, como los de consejero, mentor y líder indiscutido, subrayó Narro.
Gloria Soberón Chávez detalló: “Ahora que ha fallecido consideramos que ésta es en verdad su casa, mi padre murió rodeado de cariño, tenía un gran sentido del humor, hasta el último momento nos reímos con sus ocurrencias y juegos; y recordamos que siempre ayudó a todo al que pudo, sin arrogancia. Disfrutaba mucho la comida y ver el futbol, resaltaba que quería que la cultura fuera un acto de la vida cotidiana”.
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