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Tener una vejez digna es un derecho humano, ello garantiza que las y los adultos mayores obtengan calidad de vida y puedan satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, un fenómeno distante ocurre en México. Isalia Nava Bolaño, académica del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advirtió sobre la feminización […]
Tener una vejez digna es un derecho humano, ello garantiza que las y los adultos mayores obtengan calidad de vida y puedan satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, un fenómeno distante ocurre en México.
Isalia Nava Bolaño, académica del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advirtió sobre la feminización de la vejez en el país.
A través de la conferencia “La seguridad económica de las mujeres en edades avanzadas”, la economista señaló los retos que enfrentan las mujeres al llegar a edades avanzadas, marcados por la desigualdad.
Nava Bolaño destacó que 21% de la población mexicana se ubica en el rango de edad de 65 a 74 años, del cual 54.4% son mujeres y 45.6% hombres.
En este contexto, la académica de la UNAM detalló que si bien las mujeres alcanzan mayor esperanza de vida en comparación con los varones, conforme transcurre la vida sobreviven menos y un sólo un número reducido alcanza la vejez.
En ese sentido, las características con las que las mujeres llegan a esa etapa son:
Aunque algunas adultas mayores logran insertarse en el mercado laboral, pocas tienen la posibilidad de participar en empleos formales y bien remunerados. De acuerdo con Isalia Nava Bolaño, la mayoría está en la informalidad o en trabajos precarios.
A su vez, la especialista manifestó que las mujeres adultas reciben una pensión contributiva como dependientes económicos (por viudez), y no como sujetos de derechos que pueden mandatar esta garantía en edades avanzadas.
“Las no contributivas, como la Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores -pactadas como un derecho universal para la población de 65 años y más- adquieren relevancia debido al panorama de desprotección en términos de ingresos económicos que enfrenta esta población”, indicó.
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