El llamado “sueño americano” para miles de migrantes indocumentados se ha diluido de manera significativa en los últimos meses. A casi un año de haber iniciado su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha logrado frenar el flujo migratorio irregular hacia su país en alrededor de 80 por ciento, como resultado del […]
El llamado “sueño americano” para miles de migrantes indocumentados se ha diluido de manera significativa en los últimos meses. A casi un año de haber iniciado su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha logrado frenar el flujo migratorio irregular hacia su país en alrededor de 80 por ciento, como resultado del endurecimiento de su política fronteriza.
Sin embargo, el discurso y las prioridades de Trump han cambiado. La migración dejó de ser el eje central de su confrontación con México y fue sustituida por temas como los aranceles comerciales, el tráfico de fentanilo y el combate a los cárteles del narcotráfico.
La migración irregular en la frontera entre Estados Unidos y México se encuentra en niveles no vistos en décadas, derivado del incremento en las deportaciones y del mensaje de “frontera cerrada” impulsado por la administración estadounidense, lo que ha tenido un fuerte efecto disuasorio.
De acuerdo con datos de la U.S. Customs and Border Protection (CBP), en octubre de 2025 los cruces irregulares disminuyeron 79 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior, aunque otras fuentes estiman una caída de hasta 91 por ciento en el flujo migratorio.
En México, el El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) reportó una reducción histórica de la migración irregular de mexicanos y de personas provenientes de otros países durante los últimos meses de 2024 y a lo largo de 2025, fenómeno que atribuye en gran medida a las políticas más restrictivas implementadas por el gobierno de Trump.
A través de su Observatorio de Política Migratoria y Derechos Humanos y de estudios como la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte, El Colef advierte que, aunque los cruces han disminuido de forma drástica, la frontera sigue siendo una de las rutas terrestres más peligrosas del mundo y el perfil del migrante ha cambiado, con un aumento de personas solicitantes de asilo que huyen de la violencia en sus países de origen.
Este cierre de facto de la frontera estadounidense también se refleja en una disminución significativa de migrantes detenidos en territorio mexicano. Según Jorge Durand, profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara, mientras que en 2024 fueron detenidos un millón 106 mil 400 migrantes de todo el continente, en 2025 la cifra se redujo a 111 mil 32 personas.
Durante la mesa “México en el panorama internacional de las migraciones”, realizada en el marco del X Encuentro Libertad por el Saber, organizado por El Colegio Nacional, Durand sostuvo que México se convirtió en un actor clave para contener el flujo hacia Estados Unidos.
“La migración para Trump ya no es un problema; ahora son los aranceles. Ya no es por la migración, es por el fentanilo”, afirmó.
Por su parte, la economista y demógrafa Jessica Nájera, de El Colegio de México, señaló que las cifras confirman un cierre casi total de la frontera y una deportación masiva, aunque todavía parcial.
Detalló que el número de migrantes africanos pasó de 785 personas en 2014 a 58 mil 764 en 2024, para luego descender a 6 mil 789 en 2025. En el caso de migrantes asiáticos, la cifra cayó de 67 mil 962 en 2024 a 6 mil 104 en el presente año.
Cambio en los flujos migratorios
Nájera subrayó que los flujos migratorios han cambiado de manera sustancial en su composición. Hasta 2015, alrededor del 90 por ciento de las personas migrantes provenían de Guatemala, Honduras y El Salvador; sin embargo, a partir de ese año comenzó una diversificación sostenida.
En su ponencia “La frontera sur de México: puerto de entrada de migrantes internacionales”, explicó que actualmente solo 30 por ciento de la población migrante que llega a la frontera sur mexicana es centroamericana, mientras que el resto proviene de una amplia diversidad de países y continentes.
“En 2022, en la última revisión que hice, encontramos registros de personas migrantes de 141 países. En 2015 eran menos de 20 y en 2010 apenas tres. Hoy la diversidad migratoria es una realidad”, concluyó.
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