La administración del presidente Donald Trump mantiene su política de presión comercial contra productos mexicanos que se exportan a Estados Unidos y ahora pone en la mira a la industria farmacéutica. Además de los aranceles anunciados previamente para el sector automotriz, el acero, el aluminio y mercancías fuera del T-MEC, el nuevo frente es la […]
La administración del presidente Donald Trump mantiene su política de presión comercial contra productos mexicanos que se exportan a Estados Unidos y ahora pone en la mira a la industria farmacéutica. Además de los aranceles anunciados previamente para el sector automotriz, el acero, el aluminio y mercancías fuera del T-MEC, el nuevo frente es la imposición de gravámenes de hasta 100% a medicamentos y productos farmacéuticos fabricados en México.
De acuerdo con reportes de medios estadounidenses como CNN, Telemundo, Univisión y The New York Times, la Casa Blanca habría planteado retirar dichos aranceles si los laboratorios mexicanos trasladan sus plantas de producción a territorio estadounidense. La medida representa uno de los mayores desafíos para el sector en las últimas décadas, pues Estados Unidos es su principal mercado de exportación.
Plazo de 18 meses para mudar operaciones
Según los reportes, la administración Trump habría fijado un plazo de hasta 18 meses para que las empresas que acepten la propuesta concreten el traslado de sus operaciones a cambio de quedar exentas de los nuevos impuestos.
Actualmente, numerosos laboratorios mexicanos producen medicamentos genéricos y principios activos que se exportan al mercado estadounidense. De aplicarse un arancel de 100%, estos productos perderían competitividad frente a los fabricados en Estados Unidos u otros países, lo que pondría en riesgo su participación en ese mercado.
Impacto en costos, empleos e inversión
Especialistas advierten que, de concretarse la medida, las farmacéuticas mexicanas enfrentarían un fuerte impacto financiero. Las empresas tendrían que absorber parte de los aranceles —reduciendo significativamente sus márgenes de ganancia— o trasladar el incremento al precio final, lo que podría derivar en la pérdida de contratos con distribuidores estadounidenses.
Otro riesgo es la fuga de inversión. Algunas compañías con mayor capacidad financiera podrían optar por instalar plantas en Estados Unidos para evitar los gravámenes, lo que implicaría menos empleos y menor inversión en México.
Amelaf, entre los más afectados
Uno de los grupos que resultaría más golpeado es la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), que agrupa a 45 empresas de capital 100% mexicano y que tiene a Estados Unidos como su mercado principal.
Desde mediados de 2025, y ante las presiones de Washington, algunas compañías —incluidas firmas ópticas y farmacéuticas— iniciaron conversaciones con autoridades y actores del sector en Estados Unidos para evaluar posibles beneficios de trasladar parte de su producción.
The New York Times señala que la administración Trump ha ofrecido suspender los aranceles y facilitar el acceso al mercado estadounidense a aquellas empresas que inviertan y produzcan en ese país.
Estrategias para mantenerse en EU sin salir de México
A pesar del escenario adverso, varias farmacéuticas mexicanas buscan alternativas para mantener y ampliar su presencia en Estados Unidos sin mover completamente sus operaciones. La estrategia incluye fortalecer exportaciones bajo el marco del T-MEC y operar con certificaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Entre los casos destacados:
- Grupo Neolpharma cuenta con una planta en Puerto Rico, territorio estadounidense, lo que lo coloca fuera del riesgo inmediato de aranceles.
- Genomma Lab ha reforzado su infraestructura logística y posicionamiento de marca en EU, confiando en mitigar el impacto de las medidas.
- Laboratorios Liomont analiza mecanismos para colocar sus biotecnológicos y genéricos en el mercado estadounidense sin trasladar su producción desde México.
Por su parte, Amelaf impulsa una estrategia para que más laboratorios nacionales obtengan el registro de la FDA y compitan directamente en suelo estadounidense. Sin embargo, las presiones arancelarias mantienen al sector en un proceso de negociación y búsqueda de soluciones que les permitan conservar su presencia en el principal mercado de exportación sin desmantelar su base productiva en México.
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