Salud emocional y la vida urbana moderna Por Laura Aline Pérez / Consultora e Instructora Holística. Vivimos en una época donde lo urgente aplasta a lo importante. En las grandes urbes, mujeres exitosas cargan con agendas llenas, pero corazones vacíos y profesionales exitosos acumulan cada vez, más problemas en casa. Hoy, es común entre los […]
Salud emocional y la vida urbana moderna
Por Laura Aline Pérez / Consultora e Instructora Holística.
Vivimos en una época donde lo urgente aplasta a lo importante. En las grandes urbes, mujeres exitosas cargan con agendas llenas, pero corazones vacíos y profesionales exitosos acumulan cada vez, más problemas en casa. Hoy, es común entre los habitantes de las grandes urbes como la Ciudad de México sentir que algo no encaja en nuestras vidas.
Cuando el trabajo va bien, el cuerpo se cansa más de lo normal, la relación de pareja se tambalea y más personas viven con una sensación constante de ansiedad que no se va. En muchas ocasiones al acudir al médico y por más estudios que se realizan, resulta que físicamente, todo sale “bien”. La salud emocional se deteriora y la calidad de vida también, es cuando las personas se preguntan, ¿dónde está la respuesta?.
Frente a este panorama, han cobrado fuerza las terapias holísticas, enfoques que abordan a la persona desde una visión integral y alternativa que incluye el cuerpo, la mente, la historia personal y el contexto familiar. Uno de sus propósitos es reconstruir la salud emocional de las personas.
Es en ese punto cuando los individuos buscan un apoyo alternativo, cuando ya se intentó de todo. Entonces, la consulta holística se revela como un factor de salud emocional al constituir un espacio de acompañamiento personalizado donde se aborda lo que sucede con las personas desde distintas dimensiones. Porque no somos solo síntomas y estrés, ni solo pensamientos recurrentes. El ser humano es un sistema completo, lleno de memorias, emociones y energía que busca fluir y a veces es necesario canalizar esa energía del modo más positivo posible.
Algunas herramientas que se utilizan en esta clase de terapias son: la numerología emocional, la psicosomática clínica, el transgeneracional o el proyecto sentido, que ayudan a detectar patrones ocultos o inconscientes que a veces llevan años bloqueando el bienestar cada vez de más gente.
En este sentido, es común también encontramos con que las personas no tienen información de lo que pueden esperar de una terapia holística. Si bien esta terapéutica tiene una larga data, en la perspectiva actual podemos decir que es necesario tener conciencia de que, cada individuo vive sus procesos de forma única, pero lo que la mayoría puede descubrir en las terapias holísticas es lo siguiente:
- Que sus síntomas no son sus enemigos, sino mensajes biológicos cargados de sentido.
- Que ciertas emociones no expresadas (como culpa, miedo o vergüenza) se han traducido en molestias físicas.
- Que muchas decisiones que hoy parecen “fallidas” nacen de lealtades o creencias invisibles que provienen de la familia.
- Que su fecha de nacimiento guarda claves de su personalidad, sus talentos y también sus desafíos.
Y sobre todo, que la persona no está rota, sino que, solo necesita recordar quién es y reencontrarse consigo mismo.
Sanar no siempre es eliminar el síntoma. A veces es comprenderlo, abrazarlo y darle un lugar para identificar de dónde viene. A veces es necesario darnos permiso de llorar por lo que no fue, de perdonar lo que pesaba o reconocer que sí dolió… pero que ya pasó.
El propósito de una consulta holística no es decirle a la persona qué hacer, sino facilitar su reconexión consigo mismo. Se acude para mirar la historia personal con otros ojos, unos que no juzgan sino que llevan a un entendimiento más integral de lo que sucede y esto facilita una mirada más allá del síntoma y con ello, se trata de situar a la persona en un camino de regreso a su propio ser.
La terapéutica holística reconoce que la verdadera transformación significa bienestar y que no viene de afuera. Viene dentro de nosotros: cuando cada uno decide escucharse, honrar lo que el cuerpo, el alma y el linaje nos están diciendo desde hace tiempo. Comprenderlo entonces es iniciar el camino al bienestar emocional.
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