Por Óscar Solórzano A nadie le queda duda que la infancia debe ser una prioridad nacional, nuestra construcción como país está siempre pensada en función del mundo que le heredaremos a quienes son el futuro. Pues les tengo terribles noticias, en realidad las niñas y niños de nuestro país no son el futuro, son el […]
Por Óscar Solórzano
A nadie le queda duda que la infancia debe ser una prioridad nacional, nuestra construcción como país está siempre pensada en función del mundo que le heredaremos a quienes son el futuro. Pues les tengo terribles noticias, en realidad las niñas y niños de nuestro país no son el futuro, son el presente y por desgracia el presente más olvidado por los gobiernos.
Y es que hay datos alarmantes: casi el 50% de las mujeres desaparecidas son menores de 17 años; el 60% de los casos de abuso sexual a menores sucede dentro de casa y los perpetradores son familiares directos: abuelos, padrastros, tíos, primos e incluso los propios padres; en las escuelas el panorama no es mejor.
Se han detectado redes de abuso sexual infantil en preescolares y primarias de al menos siete estados del país, entre los que están San Luis Potosí, Oaxaca, Morelos, Jalisco, Baja California, Ciudad de México y, tristemente el Estado de México; el bullyng o acoso escolar afecta al menos a 1 de cada 3 estudiantes de nuestro país.
Sobra decir que la pandemia recrudeció las cifras de violencia en la casa donde las víctimas finales de la cadena son las niñas y niños, durante estos 18 meses el aumento fue de más de un 30% de casos registrados, más todos aquellos que conforman un número negro de los que no sabemos nada.
Opacados por un teatro barato de cierto excandidato que se autoexilia en el lugar donde ya vivía, el INEGI ha dado a conocer unas cifras que deberían de prender el foco de todos nosotros y en realidad pasaron desapercibidos por los medios, el gobierno y la sociedad civil: la cifra de suicidios en menores de edad aumentó un 37% con relación a los registrados en 2019.
Así como leyeron, en 2020 el suicidio infantil se ha convertido en la tercera cuasa de muerte de niñas y niños en México, solo despues de los tumores malignos (sin medicamentos) y los accidentes: 1,150 menores decidieron quitarse la vida, estaban al cuidado de sus familias y dejaron claro que la única salida posible a sus problemas era la renuncia definitva.
Lo alarmante no termina aquí, recientemente se viralizó en las redes la imagen de una niña que se había extraviado en la Ciudad de México y que unas horas después fue localizada por la Fiscalía, según el expediente se consigna que no fue un secuestro ni nada parecido, la niña de 12 años estaba escapando de la violencia en su casa, ejercida aparentemente por su propia madre.
Esto sin embargo no es una noticia aislada, en Tecámac un niño recurrió al botón de pánico para pedir ayuda pues estaba siendo violentado, los adultos a su cargo dijeron que las lesiones eran por una caída por las escaleras. Sumemos a estos los muchos casos que aparecen a diario en la prensa nacional y los que no aparecen en ningún lado porque no importan.
Además está el lacre terrible de la trata en dónde las niñas y niños son sustraídos de sus casas con engaños y amenazas o arrebatados de los brazos de los propios padres, sobretodo en los estados del centro y sur del país. En marzo de este año nos enteramos de Roberta, la niña de 13 años, víctima de trata, que se ahorcó con sus calcetas en uno de los refugios para víctimas de la Ciudad de México.
¿Qué tiene que suceder en la vida de una niña o un niño para decidir suicidarse?, ¿qué hace que una niña o un niño decida huir?, ¿qué infierno viven en sus casas o su escuela?, ¿qué va a hacer el desmantelado DIF y la SEP ante esto, qué vamos a hacer nosotros?
Y es claro los niños no votan, no representan una edad de interés político, por eso ahora serán enviados a la escuela sin que se tomen las medidas mínimas adecuadas, en el pico de la tercera ola pandémica y frente a las variantes Delta y Lambda, que además de potenciar los contagios, han demostrado ser más agresivas con los más pequeños.
Así es estamos sacando a las niñas y niños de una fosa con tiburones, para arrojarlos a otra con cocodrilos.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
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