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El coche fúnebre, un vehículo híbrido customizado por el mismo duque, llegó al templo flanqueado por representantes de diferentes regimientos militares. El funeral por el duque de Edimburgo, consorte de la reina Isabel II, arrancó este sábado a las 14.08 GMT en la capilla de San Jorge, adyacente al Castillo de Windsor, tras un minuto […]
El coche fúnebre, un vehículo híbrido customizado por el mismo duque, llegó al templo flanqueado por representantes de diferentes regimientos militares.
El funeral por el duque de Edimburgo, consorte de la reina Isabel II, arrancó este sábado a las 14.08 GMT en la capilla de San Jorge, adyacente al Castillo de Windsor, tras un minuto de silencio en memoria del príncipe Felipe.
El coche fúnebre, un vehículo híbrido customizado por el mismo duque, llegó al templo flanqueado por representantes de diferentes regimientos militares y seguido por sus cuatro hijos en primera línea, tras una procesión de unos 15 minutos desde el castillo, antes de comenzar la ceremonia, con solo 30 invitados.
Pandemia por Covid-19 opaca funeral del Príncipe Felipe II
El matrimonio formado por Fiona y Geoff Try, de 84 y 89 años, ha sido testigo de primera mano de todo tipo de acontecimientos en Windsor. Desde su casa pueden ver el reloj que da la hora a la reina en su castillo.
Un día cristalino de primavera como el de este sábado habría llevado en otras condiciones a riadas de devotos y curiosos a las calles de Windsor para rendir tributo al difunto marido de la reina, el príncipe Felipe, pero son tiempos de pandemia y los británicos se atuvieron a las restricciones.
Acostumbrada a albergar los grandes eventos de la Familia Real, la coqueta localidad de Windsor fue invadida sobre todo por cientos de periodistas de todo el mundo, que colonizaron las calles desde horas antes del comienzo del funeral.
Al igual que le ha sucedido a millones de personas en todo el mundo que han perdido a un ser querido durante la pandemia, a la Casa de los Windsor no le quedó más remedio que ajustarse a las restricciones y organizar un sepelio con solo 30 participantes.
Pese a que el Gobierno británico pidió a los ciudadanos que siguieran la ceremonia desde sus televisiones, algunos no quisieron perder la oportunidad de mostrar “in situ” su apoyo a Isabel II y su familia.
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