Al señalar que la reforma electoral aún se encuentra en proceso de elaboración y será presentada a principios de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la propuesta garantizará la representación de las minorías, reducirá los costos de los procesos electorales —incluidos los recursos destinados a los partidos políticos— y preservará la autonomía del […]
Al señalar que la reforma electoral aún se encuentra en proceso de elaboración y será presentada a principios de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la propuesta garantizará la representación de las minorías, reducirá los costos de los procesos electorales —incluidos los recursos destinados a los partidos políticos— y preservará la autonomía del Instituto Nacional Electoral.
La mandataria se pronunció por modificar el mecanismo de elección de las diputaciones plurinominales, a fin de que no sean las cúpulas partidistas quienes definan a los representantes, sino la ciudadanía. El objetivo, sostuvo, es fortalecer el régimen de democracia participativa y rechazar cualquier señalamiento de autoritarismo.
“Para todos aquellos que dicen que no queremos que quien tenga una proporción menor de la votación esté representado, eso no va a ocurrir, hay esa garantía”, aseguró. Al respecto, precisó que no sostendrá reuniones con los coordinadores de los partidos aliados, ya que ese diálogo estará a cargo de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
Durante su conferencia de prensa, Sheinbaum subrayó que busca construir una reforma por consenso, que fortalezca la democracia y la fiscalización del uso de los recursos públicos. “Cómo se usan los recursos, quién los usa y cuándo se aplican las sanciones son temas que nos parecen relevantes”, explicó.
Rechazó que existan argumentos para calificar a su gobierno como autoritario y sostuvo que dichos señalamientos “se caen por su propio peso”. Añadió que la iniciativa que será enviada al Congreso no dará sustento a ese tipo de acusaciones, ya que no coincide con una visión autoritaria del poder.
La presidenta destacó que la propuesta continúa afinándose para responder a inquietudes ciudadanas y lograr una reforma aceptable que atienda los problemas que la población identifica en el sistema electoral. También cuestionó a sectores de la oposición y de la derecha internacional que han intentado afirmar que en México no hay democracia. “Eso es falso. Hay democracia electoral, libertades plenas y respeto a los derechos humanos”, afirmó.
Sheinbaum recalcó que la reforma no eliminará los elementos del sistema que han funcionado, pero sí buscará fortalecer la democracia y la fiscalización de los recursos. Asimismo, insistió en la necesidad de reducir los gastos destinados a partidos políticos, al INE y a los organismos públicos locales electorales.
“Las elecciones en México son de las más caras del mundo y no tienen por qué serlo. Debe existir un consenso general para que los procesos no resulten tan onerosos y esos recursos puedan destinarse a otras prioridades”, señaló.
Finalmente, consideró que la reforma debe fomentar una mayor participación ciudadana en las decisiones del país, así como ampliar los mecanismos para la participación de los mexicanos en el exterior. “Se trata de una propuesta que fortalece el sistema electoral, garantiza la democracia electoral y participativa, y refuerza el uso de consultas para decisiones relevantes”, concluyó.
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