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Oaxaca y Ciudad de México se han convertido en los epicentros de una nueva generación de productores de mezcal artesanal que buscan innovar sin romper con la tradición. A través de destilados únicos, cócteles con ingredientes mexicanos y fusiones creativas, los maestros mezcaleros mantienen viva la herencia cultural del país mientras conquistan nuevos mercados. En […]
Oaxaca y Ciudad de México se han convertido en los epicentros de una nueva generación de productores de mezcal artesanal que buscan innovar sin romper con la tradición. A través de destilados únicos, cócteles con ingredientes mexicanos y fusiones creativas, los maestros mezcaleros mantienen viva la herencia cultural del país mientras conquistan nuevos mercados.
En Oaxaca, Gerardo Santiago, maestro mezcalero de quinta generación, ha desarrollado destilaciones especiales con ingredientes emblemáticos de la temporada como flor de cempasúchil, pan de muerto, tejocote, manzana y flor de mayo.
“Nosotros no lo medimos con ningún aparato, simplemente ocupamos la vista, el tacto, los oídos y el olfato”, contó a NotiPress. Santiago elaboró su primer destilado a los 12 años junto a su padre y hoy continúa con una filosofía clara: innovar sin perder la esencia. “Tenemos que estarnos adaptando a lo que la sociedad viene avanzando también”, afirma.
En la Ciudad de México, Tulio Espíndola, fundador de Estudio Mezcal, fusiona la tradición con la gastronomía moderna. Su creación más popular, el cóctel “Agua Puerca”, mezcla mezcal, maracuyá, tamarindo y chapulines, una propuesta que rescata ingredientes autóctonos con un toque contemporáneo.
“El chapulín aporta una proteína salada y crujiente que, junto con el dulzor del cóctel, crea una combinación mágica”, explicó durante el Mezcal Fest 2025. Espíndola también impulsa la visibilidad de otros destilados nacionales como el bacanora, el sotol y el whisky de maíz morado huichol, incorporando sabores como ciruela pasa o chile ancho.
Ambos productores coinciden en que la creatividad y el respeto por la tradición son compatibles. Santiago ha experimentado con fusiones de mezcal con gin o chocolate amargo, mientras Espíndola explora combinaciones que rinden homenaje a los destilados menos conocidos del país.
Estas iniciativas demuestran que el mezcal mexicano es mucho más que una bebida: es un símbolo cultural y creativo, una expresión viva de las raíces artesanales de México que evoluciona sin perder su alma.
Información de NotiPress
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