El cierre de la frontera de Estados Unidos a la exportación de ganado mexicano por la propagación del gusano barrenador continúa provocando severas pérdidas económicas para el sector pecuario nacional, especialmente en estados del norte del país como Chihuahua, Sonora, Durango y Coahuila, donde miles de productores enfrentan una de las peores crisis de los […]
El cierre de la frontera de Estados Unidos a la exportación de ganado mexicano por la propagación del gusano barrenador continúa provocando severas pérdidas económicas para el sector pecuario nacional, especialmente en estados del norte del país como Chihuahua, Sonora, Durango y Coahuila, donde miles de productores enfrentan una de las peores crisis de los últimos años.
De acuerdo con estimaciones del Consejo Mexicano de la Carne, las restricciones sanitarias impuestas por el gobierno estadounidense han impedido la exportación de alrededor de 1.8 millones de cabezas de ganado desde finales de 2024, lo que ya representa pérdidas cercanas a los mil 850 millones de dólares para los ganaderos mexicanos.
El problema se originó tras la detección de casos del gusano barrenador, una peligrosa plaga que afecta al ganado bovino y que obligó a Estados Unidos a suspender temporalmente la importación de reses mexicanas como medida sanitaria. Aunque las autoridades mexicanas han reforzado las acciones de control y dispersión de moscas estériles para combatir la plaga, hasta el momento no existe una fecha concreta para la reapertura total de la frontera.
La situación ha generado un fuerte impacto financiero para miles de productores, quienes ahora deben mantener por más tiempo a los animales en corrales, aumentando los costos de alimentación, atención veterinaria y mano de obra. Además, la sobreoferta de ganado dentro del mercado nacional ha provocado una caída en los precios y mayores complicaciones para pequeños y medianos rancheros.
Organizaciones ganaderas han advertido que el daño económico podría extenderse durante varios años. Un estudio citado por la revista Forbes México calcula que las pérdidas acumuladas entre 2025 y 2026 podrían superar los 23 mil 500 millones de pesos, además de que el mercado tardaría más de tres años en recuperar su equilibrio normal.
La crisis también ha generado tensiones entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Productores del norte del país han reclamado que la política sanitaria de Estados Unidos no distingue entre regiones afectadas y estados certificados como libres de la plaga, lo que ha paralizado prácticamente toda la exportación nacional de ganado en pie.
Mientras continúan las negociaciones binacionales, el sector ganadero mexicano enfrenta incertidumbre sobre el futuro inmediato de las exportaciones, en medio de una crisis sanitaria que ya es considerada una de las más costosas para la industria pecuaria nacional en las últimas décadas.
Los comentarios están cerrados