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El papa León XIV dio inicio a los ritos de su primera Semana Santa como pontífice con la celebración de la Misa Crismal de Jueves Santo en la basílica de San Pedro. Durante esta ceremonia, exhortó a que la misión cristiana se mantenga alejada de la prepotencia y de cualquier lógica de dominio. Ante miles […]
El papa León XIV dio inicio a los ritos de su primera Semana Santa como pontífice con la celebración de la Misa Crismal de Jueves Santo en la basílica de San Pedro. Durante esta ceremonia, exhortó a que la misión cristiana se mantenga alejada de la prepotencia y de cualquier lógica de dominio.
Ante miles de fieles y miembros del clero romano, el pontífice destacó en su homilía que el bien no puede surgir de actitudes autoritarias, ya sea en el ámbito pastoral, social o político.
Asimismo, señaló que los grandes misioneros se distinguen por su cercanía y sencillez, promoviendo el servicio desinteresado, el diálogo, el respeto y la renuncia a estrategias calculadas.
La Misa Crismal, celebrada en todas las catedrales del mundo durante el Jueves Santo, marca el inicio del Triduo Pascual, el periodo central de la Semana Santa. En ella se recuerda la institución del sacerdocio por Jesucristo en la Última Cena, y los sacerdotes renuevan sus votos de pobreza, castidad y obediencia.
En su mensaje, León XIV también lamentó que, a lo largo de la historia, la labor evangelizadora haya sido en ocasiones distorsionada por dinámicas de dominio ajenas al mensaje de Jesucristo.
El papa subrayó que la misión de la Iglesia debe comenzar con la reconciliación con sus orígenes y con el pasado, sin quedar atrapados en él.
Finalmente, afirmó que el amor auténtico es humilde, sin ostentaciones, y que protege con delicadeza la fragilidad humana. Además, recordó a los religiosos que no puede haber una verdadera buena noticia para los pobres si se presenta con signos de poder, ni auténtica liberación sin desapego.
También enfatizó que, para acoger a otros, es necesario aprender primero a dejarse acoger, incluso en contextos donde la secularización es más evidente, los cuales —dijo— no deben considerarse territorios de conquista.
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