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El papa León XIV denunció este sábado las profundas desigualdades sociales durante su visita relámpago al principado de Mónaco, al señalar los “abismos entre pobres y ricos” que persisten en el mundo actual. En el primer discurso de su gira, el pontífice criticó las estructuras que perpetúan la desigualdad, al referirse a “configuraciones injustas del […]
El papa León XIV denunció este sábado las profundas desigualdades sociales durante su visita relámpago al principado de Mónaco, al señalar los “abismos entre pobres y ricos” que persisten en el mundo actual.
En el primer discurso de su gira, el pontífice criticó las estructuras que perpetúan la desigualdad, al referirse a “configuraciones injustas del poder” y “estructuras de pecado” que, dijo, profundizan la brecha entre privilegiados y excluidos.
La visita, de menos de nueve horas, marcó un hecho histórico al ser la primera de un Papa en casi cinco siglos a este pequeño estado mediterráneo, conocido por su lujo, sus casinos y la alta concentración de riqueza.
El líder de la Iglesia católica arribó poco después de las 9:00 horas procedentes de Roma, donde abordó un helicóptero rumbo al principado. A su llegada, fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y la princesa Charlène de Mónaco en el helipuerto.
Posteriormente, desde el balcón del Palacio Principesco, el Papa ofreció un mensaje en francés —idioma oficial del país— en el que subrayó que “cada talento, cada oportunidad y cada bien tiene un destino universal”, por lo que llamó a no acumular riqueza, sino a redistribuirla en favor de quienes más lo necesitan.
Durante su recorrido en papamóvil y en la misa celebrada en el Estadio Luis II, decenas de fieles lo recibieron con banderas del Vaticano y del principado, en un ambiente más reducido que el observado en visitas a países vecinos como Francia o Italia.
En su mensaje, también hizo referencia a los conflictos globales, al advertir que “la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”.
Las declaraciones del pontífice retoman el énfasis en la justicia social impulsado por su antecesor, papa Francisco, reforzando el llamado de la Iglesia a reducir la desigualdad y promover una mayor equidad a nivel global.
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