En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una nueva alerta sobre la creciente amenaza de la contaminación por plásticos. A través del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se destacó que solo menos del 10 % del plástico producido globalmente se recicla, […]
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una nueva alerta sobre la creciente amenaza de la contaminación por plásticos. A través del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se destacó que solo menos del 10 % del plástico producido globalmente se recicla, mientras que alrededor de 11 millones de toneladas terminan cada año en lagos, ríos y océanos.
Este 2025, el lema de la conmemoración es “Sin contaminación por plásticos”, y el país anfitrión es la República de Corea, en reconocimiento a su papel activo en la negociación de un Tratado Global contra la Contaminación por Plásticos, que busca ser jurídicamente vinculante y abarcar todo el ciclo de vida del material, desde su producción hasta su eliminación.
Una amenaza cotidiana
Según el PNUMA, dos tercios del plástico producido anualmente corresponde a artículos de un solo uso —botellas, envoltorios, pajillas— cuyo ciclo de vida útil es de minutos, pero cuya permanencia en el medio ambiente puede extenderse por siglos.
Gran parte de estos residuos termina fragmentándose en microplásticos (menores a 5 mm) y nanoplásticos (entre 1 y 100 nanómetros), los cuales ya han sido detectados en organismos marinos y, preocupantemente, en órganos humanos. Estudios recientes, como uno publicado en Nature Medicine, indican que la concentración de plásticos en cerebros humanos ha aumentado un 50 % en los últimos ocho años.
El PNUMA advierte que cada persona podría ingerir hasta 50,000 partículas de plástico al año, sin contar las que se inhalan, lo que representa una seria amenaza para la salud pública.
Océanos enfermos
El impacto también alcanza a los ecosistemas marinos. El investigador Diego Kersting, del Instituto de Acuicultura de Torre de la Sal, reportó la presencia de microplásticos en la especie de coral Cladocora caespitosa, una de las más amenazadas del Mediterráneo. Esta contaminación sugiere que todo el ecosistema, incluidas especies comerciales, se encuentra comprometido.
“Los microplásticos ya están en la red trófica”, advirtió Kersting.
Soluciones y desafíos
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, subrayó la necesidad de un enfoque integral:
“No basta con gestionar residuos; hay que transformar cómo producimos y consumimos el plástico”, afirmó.
Entre las soluciones propuestas, destaca el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que incentiva a los consumidores a devolver envases mediante un valor económico asociado. Países como Alemania y Lituania ya superan el 90 % de tasa de retorno, según datos de la Fundación Ellen MacArthur.
No obstante, el mayor desafío está en otras regiones. Según el Foro Económico Mundial, los ríos más contaminados por plásticos se encuentran en Asia y África, con nombres como el Yangtsé, Ganges, Mekong, Nilo y Níger encabezando la lista. Estas zonas, a menudo con recursos limitados, son las más vulnerables a los efectos de esta crisis ambiental global.
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