La Cosa Nostra suiza
Por Luis Repper Jaramilo
UIJER, ahora que está la efervescencia del Mundial de futbol, mientras millones de fanáticos gritan gol, otros se frustran porque perdió su país. Aprovechas esta “cortina de humo universal”, pero te restriego que 19 almas de niños postrados en sus tumbas siguen recriminando tu corrupción, “entres”, indiferencia, perversión porque los “enviaste” al sepulcro al desplomarse el tercer piso del Colegio Rébsamen, siendo la desvergonzada Jefa Delegacional en Tlalpan.
Aunque imbécilmente argumentaste, años después que “el caso del Rébsamen ya fue aclarado”, te equivocas, pues el tema es que tu negligencia, omisión, irresponsabilidad y corrupción, provocó el derrumbe. Y como varias veces escribo y comento, “aclarar” no te eximen de la responsabilidad penal, pues desde el 19 de septiembre de 2017 te convertiste en asesina doloso/culposa. Los padres y deudos de las 26 personas asesinadas –entre ellas los 19 niños– no te perdonarán jamás, menos exculparán, por el resto de tu miserable vida.
Para precisar. La diferencia entre aclarar y responsabilidad penal, te explico con peras y manzanas, tonta: aclarar es “quitar lo que oscurece, enturbia o dificulta la compresión de algo”… En tanto, responsabilidad penal (que es tu caso), “es la obligación legal que tiene una persona (tú) de asumir las consecuencias jurídicas -pena de prisión- derivadas de la comisión de un delito (el Rébsamen) que tiene carácter punitivo para el infractor (homicida, tú).
El juicio de la historia ya te juzga. Los periodistas dignos, honestos, sus medios, el pueblo bueno y sabio te señalaremos siempre como homicida ruin, despreciable.
Recuerdo que en mi niñez el futbol era el deporte inspiración para el futuro. Todos los niños, jóvenes, muchachones teníamos la ilusión de jugarlo para, alguna vez, convertirnos en profesionales y ser contratados por el equipo de nuestros amores (el mío América, siempre). Luego de regresar del partido en el llano, en Ciudad Deportiva, en el potrero; en temporada de lluvias en el fango, charcos o chacualeo (golpe dado al agua con las manos o los pies), sucios, cansados pero felices por el triunfo o doloridos por la derrota, esperábamos el medio día dominical para echarnos el encuentro por la tele de primera división.
Éramos adictos al juego de las patadas. En mis ayeres Telesistema Mexicano (hoy Televisa) transmitía partidos jueves, sábados, domingos, desde el Estadio Olímpico de CU, el Jalisco de Guadalajara, Coruco Díaz, de Zacatepec, La Bombonera, en Toluca, entre otros.
Millones, sí, millones de aficionados, familiares, amigos, cuates nos la pasábamos disfrutando largas horas de encuentros. Era, además la mejor distracción popular que permitió a las televisoras hacerse millonarias, multimillonarias, gracias a los patrocinadores que subliminalmente nos “invitaban” a comprar productos y servicios que la publicidad decía.
En verdad, los televidentes, radioescuchas, lectores de periódicos y revistas (década de los 60, 70, 80´s) fuimos los hacedores de la bonanza de las compañías televisivas, que hoy son ingratas porque siempre ganan, sin reciprocidad.
Sin las audiencias, las televisoras, serían simples empresas privadas; que sin los consumidores sus ingresos serían limitados. El comprador, insisto, es el hacedor de la opulencia de los Azcárraga (Izzi, Vix, Sky, TUDN, Televisa), Salinas Pliego (Totalplay, TV Azteca), Olegario Vázquez Aldir (Imagen TV, Hospitales Ángeles, Hoteles Camino Real), Antonio González Sánchez (Multimedios, Canal 6); Manuel Arroyo (Grupo Lauman, Fox Sport México); The Walt Disney Company Latin America (ESPN), Carlos Hank González III (Banorte, Estadio Azteca), Jorge Hank Rhon (Dueño de Tijuana y de Grupo Caliente. Hijo del Profr. Carlos Hank González), entre otros. Propietarios insaciables, pues a pesar de haber recuperado su inversión por las concesiones oficiales, siguen sangrando a los televidentes, a través de sus canales de suscripción, cuando éstos ya pagamos la cuota mensual.
Sus “canales exclusivo de paga” cobran una segunda tarifa (dos veces por el mismo servicio), por sintonizar series, películas, deportes, espectáculos, especiales, etc. con la complicidad, colusión, “interés político/económico” de los gobiernos en turno PRI, PAN, Morena, “convenientemente”, pues a pesar de tener un “elefante blanco” en la inservible y corrupta Procuraduría Federal del Consumidor, el perdedor siempre es el demandante: yo, usted, su familiar, amigos, conocidos y más.
Sumisión ante la FIFA
En efecto, esta 23ª Edición de la Copa Mundial, no es de México, EE UU ni Canadá, sino de un grupúsculo privado con razón social Federación Internacional de Futbol Asociado, la mafia del deporte más popular del orbe, que aglutina 211 países miembros, más que la ONU con 193 naciones. Esta Cosa Nostra futbolera, es más convenenciera, que el organismo mundial defensor de las naciones, que ha convertido al deporte popular en una sangrienta industria privada en manos de unos cuantos truhanes con fuero mundial, que manipula, explotar, a países completos coludido con los gobiernos locales.
La FIFA tiene sus propias reglas, reglamentos, protocolos, autonomía para violar constituciones, como el caso de México 2026, en donde la T4a, 2º PT, López Obrador y UIJER Sheinbaum se doblegaron a las exigencia del organismos extranjero (los narcos Andrés Manuel y Claudia) sacaron raja económica dela sede (sólo 13 juegos, en caso de que México no pase del 5º partido), pues la regla del organismo dará a nuestro país (al -des gobierno de Morena-) 10 millones 500 mil dólares por la anfitrionia y participación de la selección como monto base (puede ser más), que Lagartija Pestilente y su Dios “administrarán” (robarán), luego de compartir con jugadores, cuerpo técnico, federación mexicana de futbol, algunas “ganancias”.
Si ya, entre ambos han hurtado 10 billones 100 mil millones de pesos, “ese dinerito” soltado por FIFA nos les caerá mal, por ser su ADN: corrupto y transa.
Sólo imaginen. Si los “premios” que repartirá el organismo futbolero entre las 48 federaciones participante que asciende a 655 millones de dólares, ¿con cuántos más se quedará -si hablamos de 193 naciones- a las que les cobra TODO: derechos de transmisión televisiva, radiodifusión, prensa escritas, agencias informativas, redes sociales. Comercialización, publicidad, venta de productos al interior de los estadios: cobro extraordinario por los palcos y plateas en los coliseos (siendo estos propiedad privada, por lo que viola, en nuestro caso, la Constitución); extras y todo lo que lleve el logotipo FIFA o Mundial 2026.
Cálculos estimados por analistas financieros señalan que el organismo recibirá de las tres sedes (México, EEUU, Canadá) 8 mil 911 millones de dólares por el “permiso” de albergar los 104 juegos… Lo que decía, si desembolsará nada más 655 millones de dólares para las 48 selecciones, el resto va a la “talega” de la Cosa Nostra futbolera.
En esta cortina de humo mundial, México, pueblo bueno y sabio, será el perdedor, pues para ver los partidos que desee tendrá que cubrir un doble pago (tributo): su membrecía mensual y la suscripción del mundial.
La televisión abierta (Canal 5 de Televisa, Canal 7 de TV Azteca, Canal 3.1 de Imagen TV) son las únicas que transmitirán sin costo, sólo los juegos de la selección mexicana y tal vez, algunos otros que programen ellos; NO, los que las audiencias quieran disfrutar. El (des) gobierno de Morena, entiéndase Claudia Sheinbaum Pardo, no tuvo el tino, capacidad, poder, decisión, inteligencia, ovarios, habilidad para exigir, obligar a las concesionarias ofrecer partidos iconos como los de Brasil, Argentina, Portugal, Francia, España, Inglaterra, Alemania, Países Bajos, Colombia, Bélgica y otros.
Son tan torpes, por no decir tontejos, la T4a, 2º PT, Impuesta y Peje, que desde hace 8 años (13 de junio de 2018, ya en Palacio Nacional, López Obrador) se sorteó la sede tripartita del Mundial 2026, México, Estados Unidos, Canadá, pues no deseñaron un proyecto a largo plazo (8 años) para ahorrar suficiente dinero (prefirieron robarlo) y planear una anfitrionia de primer mundo, que incluyera para “primeros los pobres”, “pueblo bueno y sabio”, “fanáticos al futbol”, que las encuestadoras Nielsen y Consulta Mitofsky, existen más de 35 millones deaficionados que lo juegan, ven por la televisión, disfrutan, acuden a estadios, compran camisetas de su equipo favorito, apuestan, etc. para en 39 días disponer de las televisoras oficiales (de los gobiernos federal y estatales), Canal 11, Canal 14, Canal 22, TV UNAM, Canal del Congreso, Televisión Educativa, canales estatales -que aunque son medios públicos y educativos- con alguna reforma constitucional temporal (como máximo 40 días)transmitir abiertamente la mayor cantidad de juegos del Mundial, gratis al pueblo.
Lo que hubiese evitado la usura que hoy hacen los televisoras concesionadas.
Hubiese sido sólo durante 39 o 40 días la enmienda constitucional, y los idiotas de Morena se habrían echado a la bolsa a millones de fanáticos, que tal vez votarían -por el detalle- a favor en 2027, 2028 y 2030… Pero, para esa hazaña se necesitaba inteligencia, visión, filin, sagacidad, de lo que totalmente carecen los morenarcos, narco políticos, narco burócratas, narco lideres UIJER y AMLO.
La FIFA, en conclusión, es una banda de rufianes, oportunistas, “engañabobos” . Cayó en blandito con el narco gobierno de Morena, de la inútil y corrupta Claudia Sheinbaum Pardo y su Dios, Andrés Manuel.
Lo que en el pasado fue el pasatiempo popular de los mexicanos (más de 35 millones de fanáticos), FIFA y T4a, lo convirtieron en una industria privada regenteada por la camorra suiza en manos del Padrino, Gianni Vincenzo Infantino, al fin ítalo/suizo.
En Mexico, la mafia del futbol la tiene la Federación Mexicana, los zares de casinos, las televisoras privadas (Televisa, TV Azteca, Imevisión, Grupo Imagen, Multimedios), ellos quitan, ponen, excluyen, condicionan, censuran transmisiones abiertas del balompié.
Son excluyentes, convenencieros, insaciables, discriminatorios, restrictivos, intolerantes, sectarios, en contra de las audiencias (aficionados, fanáticos, pueblo bueno y sabio, fans, apasionados, hinchas). Su objetivo principal es obtener dinero y poder, rompiendo el compromiso legal que marca la ley: “servicio de interés público, que debe contribuir a la integración nacional, la educación, la difusión de la cultura y la protección de los derechos de las audiencias”
Esto no lo acata totalmente la televisión privada













