Este viernes finalmente llegó a la plataforma de Disney Plus para México, el esperado live action de Disney, con más pena que gloria Tuvieron que pasar nueve meses para que por fin el público pudiera disfrutar de la nueva versión de Mulán. La nueva super producción de Disney, fue considerablemente perjudicada por la pandemia, retrasando su estreno en […]
Este viernes finalmente llegó a la plataforma de Disney Plus para México, el esperado live action de Disney, con más pena que gloria
Tuvieron que pasar nueve meses para que por fin el público pudiera disfrutar de la nueva versión de Mulán. La nueva super producción de Disney, fue considerablemente perjudicada por la pandemia, retrasando su estreno en cines del 27 de marzo hasta este viernes 4 de diciembre, fecha en la que, además, saltó sin escalas de la gran pantalla a la nueva plataforma Disney Plus sin ningún costo adicional —pese a los 200 millones de dólares que costó realizarla—.
En marzo pasado y como parte de la promoción de la cinta, y aún sin saber qué ocurriría días después, se realizó una conferencia de prensa donde el productor Jason Reed y la diseñadora de vestuario Bina Daigeler, platicaron acerca de lo que ha significado la realización de esta película.
“La versión live action de la película nos da la oportunidad de conectarnos realmente con Mulán, como una persona real y profundizar en su viaje y el enfrentamiento de todos estos desafíos”, mencionó el productor.
Tras algunos intentos fallidos que ha tenido Disney en traer a la actualidad sus clásicos, el productor señaló que fue muy importante todo el trabajo previo a la filmación: sumergirse en las costumbres del lugar, así como conocer las tradiciones y tradiciones de China. “Escuchando realmente a las diversas comunidades que tenían algo en juego en cómo contamos la película”, precisa Reed.
La “apropiación cultural” se refiere a la implementación de elementos simbólicamente importantes de una cultura, de manera descontextualizada, sin respetar ni representar su verdadero sentido. Algo muy parecido a lo que realizó la cantante Katy Perry, durante su presentación en los American Music Awards, al actuar disfrazada de Geisha.
Advertidos sobre la posible polémica que desataría representar la historia animada de 1998 —en la que se considera que sí hubo apropiación cultural, al mostrar una versión occidentalizada de Fa Mu Lan y la cultura China—; Disney decidió ser más prudente con cada detalle de esta costosa producción, para asegurar su éxito.
“Tuvimos muchos desafíos, el primero fue ver la historia del personaje en la cultura China, por qué se ha contado durante siglos y por qué ha sido tan popular en todas sus distintas versiones con el paso del tiempo; voltear a ver la película animada de Disney y descubrir por qué fue un fenómeno mundial y cómo unir las dos cosas. Fue un gran equipo creativo el que trabajó en conjunto para darle vida a esta película de una forma aterrizada, real, emocional y que dejara un gran impacto”, destacó Reed.
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