La nave Orion despegó exitosamente desde el Centro Espacial Kennedy con cuatro astronautas a bordo y actualmente se encuentra en órbita terrestre. Este vehículo espacial incorpora un avanzado sistema de cámaras y sensores solares desarrollados por Redwire Corporation, fundamentales para el monitoreo y la transmisión en tiempo real de esta histórica misión. En colaboración con […]
La nave Orion despegó exitosamente desde el Centro Espacial Kennedy con cuatro astronautas a bordo y actualmente se encuentra en órbita terrestre. Este vehículo espacial incorpora un avanzado sistema de cámaras y sensores solares desarrollados por Redwire Corporation, fundamentales para el monitoreo y la transmisión en tiempo real de esta histórica misión.
En colaboración con Lockheed Martin, Redwire ha equipado a Artemis II con un sistema compuesto por 11 cámaras instaladas tanto en el interior como en el exterior de la cápsula Orion. Estas permiten supervisar la nave y asistir en la navegación durante todas las etapas del viaje hacia la Luna.
Entre los avances más destacados se encuentran las cámaras inalámbricas ubicadas en los cuatro paneles solares, las cuales facilitan la inspección del estado de la nave durante el vuelo y aportan imágenes esenciales para la seguridad de la tripulación.
Asimismo, el sistema de navegación óptica genera imágenes de alta resolución que alimentan algoritmos de visión artificial, clave para calcular la posición y velocidad de Orion con respecto a la Tierra.
Las cámaras, capaces de grabar en calidad 4K y capturar imágenes de 12 megapíxeles, han transmitido en directo desde el interior y exterior de la cápsula. También han registrado momentos clave como la separación de módulos y el despliegue de los paneles solares, y continuarán documentando las actividades de los astronautas durante los 10 días de misión.
Además, Redwire proporciona cuatro sensores solares de baja resolución para el módulo de servicio europeo de Orion, bajo contrato con Airbus. Estos dispositivos son esenciales para el sistema de energía, ya que suministran datos en tiempo real que permiten ajustar la orientación y el rendimiento de los paneles solares.
Esta tecnología, previamente probada en Artemis I, vuelve a utilizarse en esta misión tripulada, garantizando la eficiencia energética necesaria para su desarrollo seguro.
Con presencia en Norteamérica y Europa, y una plantilla de aproximadamente 1.400 empleados, Redwire reafirma su papel en la innovación aeroespacial al aportar tecnología clave para la exploración lunar. Mike Gold, presidente de Redwire Space, destacó la importancia de contribuir con sistemas de navegación e imagen “fiables y probados en vuelo” para una misión de gran relevancia histórica.
La aportación de Redwire no solo asegura la supervisión constante de la nave y la seguridad de la tripulación, sino que también permite al público seguir la misión en tiempo real mediante transmisiones en directo.
La misión Artemis II tendrá una duración aproximada de 10 días y contempla un programa detallado de actividades. Tras el lanzamiento, la nave alcanza una órbita terrestre elevada, donde los astronautas configuran sistemas, verifican equipos y realizan maniobras de práctica utilizando la etapa superior del cohete como referencia.
En el segundo día se lleva a cabo la maniobra de inyección translunar (TLI), que impulsa a Orion hacia la Luna y define su trayectoria de retorno. En los días siguientes, la tripulación realiza simulacros de emergencia, ajusta la ruta y se prepara para la observación lunar.
Al quinto día, la nave entra en la esfera gravitatoria de la Luna. Durante esta fase se prueban los trajes espaciales y se practican procedimientos de emergencia. El sexto día ocurre el máximo acercamiento, a una distancia de entre 6.400 y 10.000 kilómetros de la superficie lunar.
Durante este sobrevuelo, Orion pierde comunicación con la Tierra por unos 30 a 50 minutos al pasar por el lado oculto de la Luna, con la posibilidad de superar el récord de distancia establecido por la misión Apolo 13.
A partir del séptimo día, la tripulación se concentra en el regreso, realizando prácticas de pilotaje manual y ensayando la construcción de refugios improvisados contra tormentas solares. En la fase final, revisan los protocolos de reentrada y se preparan físicamente para volver a la gravedad terrestre.
Finalmente, el módulo de servicio se separa y la nave orienta su escudo térmico para el reingreso a la atmósfera, soportando temperaturas de hasta 2.700 °C. Posteriormente, despliega sus paracaídas para amerizar en el Océano Pacífico, donde los astronautas serán rescatados por la Marina de Estados Unidos.
Los comentarios están cerrados