México volvió a imponerse a Estados Unidos en una final y lo hizo con autoridad. La Selección Mexicana Sub-20 derrotó 2-0 al conjunto de las barras y las estrellas en el Estadio Azteca para conquistar su título número 15 del Preolímpico de Concacaf y sellar una nueva celebración ante su máximo rival de la región.
El Tricolor repitió la dosis de la edición anterior y consiguió, por segunda ocasión consecutiva, superar a Estados Unidos en la final del torneo. Con ello, la generación dirigida por el conjunto técnico mexicano confirmó su dominio en la zona y cerró una competencia en la que también consiguió su clasificación a la Copa de 2027 que organizarán conjuntamente Azerbaiyán y Uzbekistán, además del boleto para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Cristóbal Alfaro, héroe de la final
La noche tuvo un protagonista indiscutible: Cristóbal Alfaro, quien marcó los dos goles del encuentro.
El delantero mexicano abrió el marcador al minuto 24, cuando aprovechó una jugada a balón parado para atacar el segundo poste y conectar un certero cabezazo que dejó sin oportunidad al arquero estadounidense Kayne Rizvanovich.
Estados Unidos intentó reaccionar, pero México mantuvo el control del partido, ganó duelos en el mediocampo y encontró espacios por las bandas.
En el segundo tiempo, Alfaro volvió a aparecer. Al minuto 60, nuevamente con la cabeza, firmó el 2-0 y prácticamente sentenció la final ante un Estadio Azteca que celebró cada intervención del conjunto mexicano.
La defensa estadounidense, encabezada en esa jugada por Colin Guske, intentó evitar el tanto sobre la línea, pero el esfuerzo fue insuficiente.
México confirma su dominio ante Estados Unidos
La rivalidad entre México y Estados Unidos volvió a escribir un capítulo favorable para el Tricolor.
De las últimas cuatro finales de la categoría disputadas ante el conjunto estadounidense, México ha ganado tres, una muestra del crecimiento competitivo de las selecciones juveniles mexicanas frente a su principal rival de la Concacaf.
El campeonato también representa una revancha para esta generación de futbolistas, después de la frustración del proceso anterior, que dejó a México fuera del Mundial y de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Ahora, el panorama es distinto. El equipo respondió en la semifinal contra Canadá y confirmó su fortaleza en el partido definitivo frente a Estados Unidos.

Un campeonato ganado desde el colectivo
Aunque Cristóbal Alfaro terminó como la figura de la final por sus dos anotaciones, el campeonato mexicano se construyó a partir del trabajo colectivo.
Jugadores como Santiago Sandoval y Hugo Camberos tuvieron que sacrificar parte del protagonismo individual para colaborar en el desgaste de la defensa estadounidense. México apostó por la posesión del balón, la presión y los ataques por los costados para controlar buena parte del encuentro.
El conjunto mexicano mostró madurez para manejar los momentos de mayor tensión y supo responder ante los intentos de reacción del rival.
La celebración en el Estadio Azteca coronó una actuación que combinó intensidad, disciplina táctica y contundencia frente al arco.
Una rivalidad que sigue escribiendo capítulos
La rivalidad futbolística entre México y Estados Unidos tiene décadas de historia y uno de sus episodios más recordados ocurrió en el Mundial de Corea-Japón 2002, cuando el conjunto estadounidense eliminó al Tricolor en Jeonju con una victoria de 2-0.
Aquel resultado alimentó durante años el llamado “dos a cero” como uno de los principales símbolos de la rivalidad.
Más de dos décadas después, las selecciones juveniles mexicanas han contribuido a modificar ese relato. Con esta nueva victoria en una final, el Tricolor Sub-20 volvió a demostrar que, al menos en esta categoría, México mantiene la capacidad de imponerse a Estados Unidos cuando hay un título en juego.
El 2-0 en el Estadio Azteca no sólo significó un nuevo campeonato de Concacaf. También confirmó el boleto olímpico y dejó a una nueva generación mexicana con la oportunidad de disputar los grandes escenarios internacionales.













