México podría compartir algunas responsabilidades derivadas de efectos secundarios adversos de vacunas contra el COVID-19 utilizadas en el país, pero negociará ese tema una vez que los laboratorios hayan terminado de desarrollarlas, dijo el martes la cancillería. A medida que los ensayos de docenas de vacunas avanzan en una carrera contra el tiempo por el […]
México podría compartir algunas responsabilidades derivadas de efectos secundarios adversos de vacunas contra el COVID-19 utilizadas en el país, pero negociará ese tema una vez que los laboratorios hayan terminado de desarrollarlas, dijo el martes la cancillería.
A medida que los ensayos de docenas de vacunas avanzan en una carrera contra el tiempo por el antídoto para frenar la enfermedad que ha contagiado a más de 40 millones de personas en todo el mundo, empiezan a surgir cuestionamientos sobre quién pagará los platos rotos si algo sale mal con alguna de ellas.
Hace unos días, México firmó convenios de precompra de vacunas con la farmacéutica británica AstraZeneca, la estadounidense Pfizer y la china CanSino Biologics que, junto con las dosis que proveerá COVAX, podrán inmunizar a la gran mayoría de los 126 millones de mexicanos.
México está preparado para negociar cláusulas sobre posible responsabilidad civil en casos de efectos secundarios no deseados de vacunas, tanto con laboratorios como con la iniciativa mundial de vacunas COVAX, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo el martes el portavoz de la cancillería, Arturo Rocha.
“El objetivo tanto en COVAX, como en los demás tratos bilaterales con laboratorios, será alcanzar un equilibrio en cuanto a la posible responsabilidad civil”, dijo a Reuters, añadiendo que los riesgos tienen que distribuirse.
A COVAX se han adherido más de 150 países -entre ellos México- con miras a asegurar una distribución equitativa de las futuras dosis de vacunas contra el coronavirus.
Martha Delgado, subsecretaria de Asuntos Multilaterales a cargo de la campaña internacional de México en busca de acuerdos para vacunas, dijo en un reciente entrevista con Reuters que la segunda mayor economía de América Latina no necesitaría de un fondo para amparar posibles daños por la aplicación de inyecciones en el país.
“Si surge esa contingencia, se pueden obtener esos fondos del erario”, dijo Delgado, añadiendo que era demasiado pronto para saber con seguridad cómo se distribuirían las responsabilidades.
“A medida que México vaya aterrizando ya sus acuerdos y sus compras, puede ir también calculando el riesgo y puede ir pensando en las formas como lo va a enfrentar”, subrayó.
Las negociaciones sobre responsabilidad se harían en una etapa posterior, “una vez que los laboratorios hayan concluido con el desarrollo de las vacunas candidatas y se encuentren en proceso de obtener las autorizaciones correspondientes para su uso por parte de la OMS y otras agencias sanitarias”, dijo el portavoz.
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