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El cierre de cementerios hasta el 2 de noviembre fue la medida más decisiva para evitar así la propagación de la enfermedad. México mantiene vivo el Día de Muertos en un festejo mezclado acorde a los tiempos de la pandemia, y mientras unos estados el país mantuvieron los panteones abiertos, para millones de familias la […]
El cierre de cementerios hasta el 2 de noviembre fue la medida más decisiva para evitar así la propagación de la enfermedad.
México mantiene vivo el Día de Muertos en un festejo mezclado acorde a los tiempos de la pandemia, y mientras unos estados el país mantuvieron los panteones abiertos, para millones de familias la tradicional festividad transcurrió en casa, incluso miles la celebraron de manera virtual.
Un potencial rebrote de la pandemia de la covid-19, como ha sucedido en otros países, puso en alerta a las autoridades de varias entidades del país quienes este fin de semana impusieron restricciones de movilidad y convivencia.
Las cifras de 91,895 fallecidos y 929,392 casos confirmados que han colocado a México como el décimo país con más contagios y el cuarto con más fallecidos absolutos, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, también apagaron, de manera parcial, la festividad más emblemática del país.
Los disfraces de catrines y catrinas. Las calaveritas de alfeñique, el papel picado y las prosas alusivas a la huesuda están presente en el imaginario colectivo mexicano.
Las ofrendas y altares en recuerdo de seres queridos ya fallecidos se avivan la evocación de quienes integraron alguna vez su familia o fueron los jefes de la misma.

El cierre de los cementerios, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, en Ciudad de México y los estados cercanos, fue la medida más decisiva para impedir aglomeraciones en estos lugares y evitar así la propagación de la enfermedad.
Algunos de los estados más significativos en esta celebración, como Oaxaca, también suspendió la visita a cementerios, mientras que en Michoacán se restringirá el número de asistentes.
En algunos lugares del país, las familias pasaban la noche de 1 noviembre y la madrugada del 2 en el camposanto para recibir a los difuntos, que según la tradición en esas fechas regresan, por unas horas, al mundo de los vivos, pero ahora no pudo ser así.
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